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Esperando a ver si hay algún remedio para este Alzheimer que me afecta y hace que se me olviden los trabajos pendientes, vamos allá con el acto segundo.
Es mi opinión es el más teatral de todos, Verdi consigue que lo que apenas es un dúo entre dos de los personajes desarrolle buena parte de la historia.
La primera parte la domina Yago. Convence a Cassio de que, si quiere recuperar su puesto de capitán, lo que tiene que hacer es buscar la ayuda de Desdemona. Cassio va a hacerlo, y Yago canta su "Credo in un Dio crudel", donde nos muestra su maldad y su forma de pensar. Este texto no aparece en el original de Shakespeare, es de autoría de Boito. Es quizá el punto central de la obra.
Cassio a lo lejos le pide ayuda a Desde mientras entra Otello, y Yago, astutamente, comienza a alimentar los celos de Otello. De nuevo podemos seguir el texto casi literal en la obra de Shakespeare, que sigue al pie de la letra.
Otello ya está mosqueado cuando entra Desdemona para pedirle que perdone a Cassio, y termina provocando el enfado de Otello. Desdemona va a atenderle, pero Otello tira el pañuelo que va a desencadenar la tragedia al suelo. Emilia, doncella de Desde, lo recoge, pero Yago e lo arrebata. Las dos mujeres se van y Otello, ya envenenado, enloquece. Atención a su magnífico monólogo "ora e per sempre addio", donde explica que, sin Desde, nada tiene sentido para él.
Otello no sabe si la infiel es Desdemona o el mentiroso es Yago. Y Yago, para seguir con su trama, sigue mintiendo y le cuenta a Otello que el pañuelo que le regaló a Desde se lo ha visto a Cassio. Otello estalla. Y el acto termina con un juramento a dúo, broche perfecto a media hora de enorme intensidad dramática de perfecto fluir melódico.
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