Una de las claves, como ya apuntó Inqui, puede ser el tema de la orquesta. El Palau de Valencia acaba de formar una orquesta nueva, seleccionada personalmente, creo, por Maazel. Si esperan estar a la altura del resto de elementos de la temporada calculo que habrán tenido que rascarse el bolsillo a base de bien para atraer a unos...¿80? instrumentistas. Si cada uno de ellos tiene un sueldo bruto de (qué feo es especular con sueldos ajenos) unos 50.000 y le sumamos un 32% de Seguridad Social salen unos 5,5 millones sólo en instrumentistas. Súmale otras 20 personas que deben trabajar en la orquesta y diversos gastos de funcionamiento y ya tenemos unos 7 millones anuales. (Si alguien sabe el coste total de la orquesta que me lo diga por privado, a ver por cuánto he fallado). De no estar muy errado, representaría un 12% del presupuesto total de la temporada.
Ahora bien, esto es así si la comparamos con la Ópera de Oviedo, que tiene las orquestas cedidas y no paga por ellas. El resto de teatros que cita el artículo de La Vanguardia es probable que tengan un régimen parecido al de Valencia, no lo sé.
La verdad es que el porcentaje de presupuesto que está cubierto por las subvenciones (¡79%!

) no parece muy ético, aunque bien es verdad, como dice LeGou, que mucho más dinero se dilapida en cosas como las televisiones públicas, cuando existen alternativas privadas, gratuítas y rentables y de calidad similar.
Espero que don O.A. no considere que este desbarre entre dentro del campo de la política.
