No me había podido leer todavía este hilo, interesantísimo y excelentemente contada al máximo detalle la experiencia. Lo único que me echa para atrás de la experiencia es el origen de la producción en Michieletto, que por ahora no he conseguido encontrar producción que me guste suya. Casi que si estaba planteada sin excesos por el Covid mejor.
Lo que sí conozco bastante bien es la gastronomía en Londres, ya que he estado más de 10 años teniendo que ir bastante y en periodos de casi dos semanas en muchas ocasiones.
Ya que es un hilo para contar detalles, os cuento aventuras de juventud que entronca con mi pasión por el teatro musical, que yo no hago muchas distinciones con la ópera.
La primera vez que desembarqué en Londres fue con 18 años. Tenía muchas ganas de ir a los musicales de los que ya me llegaban noticias de sus estrenos, los míticos de Lloyd Weber etc. No disponía de mucho presupuesto, y un viaje a Londres podía costar el billete de ida y vuelta perfectamente cerca 20.000 pesetas si rebuscabas mucho. Estamos hablando del 86, ese dinero era como un sueldo decente o por lo menos medio. Inalcanzable para un recién estudiante universitario que solo podía hacer pequeñas chapuzas. Los jóvenes actuales no tienen conciencia de lo que se ha abaratado un billete de avión, actualmente suele ser en ocasiones lo de menos. En esos tiempos era casi una barrera infranqueable.
Recuerdo paseando por la Gran Vía en una agencia de viajes, un vuelo para el día siguiente o a los dos días de 1.000 pesetas. Un viaje de Lan Chile, que iba de Santiago a Londres y con parada en Madrid, para rellenar el trayecto Madrid Londres ya cerca de producirse el vuelo. No había Internet y se daban esas circunstancias de repente. Tenía un amigo que me había dado su dirección de Londres y que fuese. Ya tenía pasaporte. Hay que tener en cuenta que no había móviles, ni me sabía su teléfono, solo su dirección. Pero con 18 años y ganas de comerte el mundo, pues me compre el billete y allí que fui no sin mucho más en el bolsillo.
Viaje sin incidentes. Y voy a la ciudad en metro. De allí tenía que coger otro metro para ir a la casa de mi amigo. Empieza el primer problema, veo el mapa de Londres del metro y la casa de mi amigo no sale, la casa estaba fuera del mapa, es decir, lo de Londres era una metirijilla de mi amigo, era cercano a Londres siendo generoso. Tras un metro y un tren llego a un pueblo, y a la calle de mi amigo, donde había 526 casas iguales, y la de mi amigo, y otros habitantes locales que tampoco sabía nada de ese asunto, era la más lejana, la 526. Tras más de media hora andando por casas idénticas, por fin llego, podré descansar pensé, (aunque sabía que no tenía cama, iba directo a la moqueta).
Llamo a la puerta y veo a mi amigo, le voy a dar una abrazo de esos que me imaginaba de estar abrazado 2 minutos pegando saltos, y veo que no, que tiene un rostro serio. Me dice, no sabía que ibas a venir, la casera ha prohibido completamente meter más inquilinos en las habitaciones.
Casi me muero del disgusto. Claro que repliqué, joder, no me puedes hacer esto, déjame al menos que duerma hoy y ya mañana me voy a Londres y me busco la vida. El caso es que se metió para adentro, estuvo como media hora hablando con la casera, la típica viuda inglesa en bata, y salió, tienes que limpiar la casa y hacer una compra y te puedes quedar estos días en la moqueta. Era una mierda de trato, pero en esos momentos casi lloré de alegría, "gracias, gracias". Lo de la limpieza de la casa horrible, enorme, con una escalera que había de todo hasta encontrar la madera. La compra lo arreglé con cosas grandes y baratas tipo lechugas y así.
Luego al final me lo pasé pipa con otros inquilinos, como un galés con el que jugábamos al poker por la noche y nos pimplábamos varias botellas de Whisky, The Famous Grouse recuerdo, que tardó el llegar a España.
Pude ver alguno de los clásicos, pasando colas de última hora para devoluciones y la famosa función de The Rocky Horrow Show que el despiporre que se montó en el teatro no se puede ni contar. Qué diferencia con las funciones de hoy en día con todas las interactuaciones del público procesadas como con un manual de calidad, últimamente ni se puede tirar agua al escenario por motivos de seguridad.
Respecto a la gastronomía, hoy Londres en muy diferente y aunque España es España, de los mejores sitios que conozco junto a Perú, tienes en Londres una oferta inagotable, con restaurantes de los mejores chefs y también grandes restaurantes sin tanta brillantina, aunque es cierto que comer bien suele ser caro.
Por poner ejemplos de restaurante españoles, Eneko con sus tres estrellas Michelín ha abierto uno, también Quique Dacosta con Arros QD, donde estuve de pasada en la reciente Champions de Londres, la Cope tenía allí su cuartel general y se ponían como el Quico (O Quique mejor dicho) a todas horas.
Un Español que me gusta mucho, que estuvo mi sobrino trabajando de camarero, donde solía organizar sus cenas en una sala Trillo de embajador, es el Hispania. De unos Asturianos aunque además de la Asturiana hay comida de toda España. Es carete, si te pides un cabrito de Segovia es carísimo, pero te puedes tomar una buena fabada más asequible.
De todas maneras, sobre todo si estás bastantes días, hay comidas que hay que pasar un poco de largo, por tiempo o presupuesto. Para ello mi recurso es Casa Manolo en Strand 99, es como un Joselito, tienen un Guijuelo 100% de bellota y por 4 libras te tomas un bocata de primer nivel y pasas la comida. Para lo que es Londres me extrañan los precios tan baratos. Para ver al tiempo Champions o Liga Española, Pub Roma, ponen la Liga y la comida típica de Pub pero bastante aceptable.
De comida inglesa propiamente también tiene sus chefs de relumbrón con grandes restaurantes, mejor de invitado. Y en plan tradicional justo al lado de Casa Manolo está Simpson's In The Strand, un restaurante antiguo y de mayordomo, absolutamente clásico, donde puedes comer un excelente Roastbeef y Yorkside Pudding.
Mi enhorabuena a Mandryka y seguiremos expectantes sus nuevas entregas festivaleras.
