Gurnemanz escribió:
Muy interesantes crónicas.
Lanzo una pregunta por si alguien me puede ayudar. A día de hoy, ¿es tan difícil conseguir entradas para los espectáculos "deseados" en Bayreuth? ¿es difícil conseguir entradas para, por ejemplo, un Anillo completo? ¿Los tiempos de espera son tan largos? Sé que se sigue enviando una petición a través de la web o de correo ordinario, que el Festival asigna las entradas, y luego, generalmente en diciembre, se sacan las entradas online que han quedado sin asignar. La pregunta es más bien si en ese proceso de petición, se suele conseguir lo que se solicita.
El Festival practicó durante décadas una política de entradas opaca. No había medios tecnológicos, todo era en papel y por carta. Entre las funciones reservadas a sindicatos, procedentes de la época nazi, y que ciertos sectores de las asociaciones wagnerianas tenían preferencia, era un chiringuito para algunos, que acudían a Bayreuth año sí y año también, mientras que el aficionado medio esperaba de 7 a 10 años para conseguir, por ejemplo, entrada para el bodrio de Parsifal de Christoph Schlingensief, esa inenarrable producción que pudo verse entre 2004 y 2007 con Pierre Boulez. Desde hace unos años -en 2018, cuando acudí por primera vez, ya no ocurría-, el Gobierno de Baviera impuso al Festival una política de transparencia y se acabaron los privilegios. Ni funciones para sindicatos ni grandes cupos de entradas por métodos poco ortodoxos. Recuerdo que salió una noticia y no sé si llegaban a decir que algún año sólo el 60-70% de las entradas salían a la venta por métodos normales. Teniendo en cuenta el número de funciones y las 2000 localidades del Festspielhaus, eso era una broma grosera.
Ahora además del clásico formulario en papel o telemático, tienes la posibilidad de comprar por internet hacia febrero, una vez que se han asignado las entradas de formulario. La taquilla aparece abierta tanto telemática como presencial hasta que se agotan todas las entradas.
Cuando llegó el nuevo sistema empezó a haber entradas para el común de los mortales y claro, ya llegaron ciertos sectores apocalípticos diciendo que Bayreuth estaba en crisis, que ya nadie quería ir a Bayreuth, que era inaudito que quedaran entradas disponibles a un mes del comienzo de las funciones... Pues bien:
1) En Salzburgo no se llenan todas las funciones. Tampoco en Baden-Baden ni en Lucerna ni en Verona. Y no pasa nada. En Bayreuth se llenan. La única ocasión en que ha habido algunas entradas libres -y anecdóticas- fue en 2023 con el discutido Anillo de Valentin Schwarz, con dirección bastante ramplona de Pietari Inkinen, del cual se programaron tres ciclos. Al año siguiente se cambió al director -la batuta pasó a manos de Simone Young- y se redujo de tres ciclos a dos y solucionado: aforo completo.
2) La mentalidad de la sociedad ha cambiado. Hace años una persona planeaba sus vacaciones con meses de antelación. Ahora el trabajo es cada vez más rígido y no es posible planear agenda con tantos meses de antelación. También hay mucha más oferta de alojamiento y de transporte, con ofertas de última hora. Todo ello hace que la gente planifique menos y pueda pensar sus vacaciones con flexibilidad.
3) Antes sólo se podían comprar entradas para el Anillo completo. O todo o nada. Ahora pueden comprarse por jornadas. Vale lo mismo comprar cuatro jornadas por separado que un Anillo completo (no hay 4x3 ni cosas extrañas). Hay veces que te interesa ver ciertas obras y otras ya las has visto y no quieres repetir y, por ejemplo, te pilla el Ocaso de por medio y te apetece ir a ver el Ocaso. Pues compras para el Ocaso y listo.
Si esto es la crisis de Bayreuth, bendita crisis y que dure muchos años. Una crisis que permite que yo pueda comprar mis entradas a finales de primavera y planificar mi viaje sin comerme la cabeza un año antes. Y como yo, cualquier ciudadano.
¿Te dan lo que pides o lo que les conviene? Es bastante sencillo, con antelación, conseguir entradas de lo que pides salvo para ciertas obras en ciertas fechas, donde la demanda es altísima. Cuando hablo de fechas me refiero a ciertos días en que hay alguna combinación jugosa -por ejemplo, Anillo completo con otras dos producciones importantes en los días de descanso del Anillo-. A mí me han dado siempre lo que he pedido salvo en 2019, que pedí Parsifal, Tristán y Lohengrin y el Lohengrin se quedó por el camino y en cuanto a Parsifal me elevaron un poco el precio. Las zonas de precio medio y medio-barato se llenan con mucha facilidad. Lo último que se vende son las entradas más caras. El Festspielhaus es el teatro con mejor acústica del mundo y probablemente también en cuanto a visibilidad. No hay que pegarse por las zonas buenas. Y claro, de 450 euros que vale la entrada más cara -creo recordar- a los 30-35 de la más barata, es fácil encontrar una entrada buena gastándose 100 euros. Desde luego, a mí Bayreuth me sale más barato que el Teatro Real.