Función de ayer, día 19.
El segundo reparto contaba con un reparto femenino en teoría superior al del primero, y con un director alternativo.
El director de orquesta
Walter Althammer debutaba en España con dos funciones de esta obra. Una el día 11 y otra ayer. Lo cierto es que la suya me pareció una dirección musical más espectacular y más dramática que la de Hartmut Haenchen hace una semana, habiéndome gustado más su dirección de la orquesta que el titular. El preludio sonó precioso. Los tiempos son más lentos que con Haenchen: de hecho la función le ha durado diez minutos más. También me ha gustado el segundo acto (por cierto quiero mencionar la mejora de los tambores, ya que el preludio de este acto comienza con un suave arranque de tambor y la forma tan en "piano" con que se acometió sirvió para resaltar lo sombrío del pasaje) y el preludio del tercero, mucho mejor también que con el director titular.
Michael König ha realizado la mejor interpretación que le he visto en vivo en el Real. Como ya he dicho antes, canta de forma digna y correcta. No creo que eche a perder la función. La entrada del primer acto hasta me gustó: su voz sonaba por momentos heroica. (A veces me recordaba a Kaufmann, como si en algunos momentos no tuviera nada que envidiarle) Luego tenía momentos bajos y otros altos, pero al final del primer acto ya mencionado volvió a mejorar. Estuvo bien en el segundo acto, y en varios momentos del dúo de amor. El problema con él es que el agudo en condiciones sigue quedándole lejos en ocasiones. Así lo pasó mal en determinados momentos del "In fernem land" (que acometió igual de correcto que en el homenaje a Mortier) o cuando tras advertirle que no pregunte por sus orígenes (Elsa! Ich liebe dich) tiene apuros. Hecha esta salvedad, no estoy tan en desacuerdo con las opiniones de Zacarías : creo que tiene posibilidades que puede explorar y hacer funciones todavía mejores.
Tengo que decir que tenía muchas expectativas las mujeres del segundo reparto por ser las estrellas internacionales de más renombre de la producción, con el tenor Ventris del primer reparto. Sin embargo tengo que decir que me han parecido más convincentes las del primero, Naglestad y Polaski.
Anne Schwanewilms es una cantante con una voz preciosa, pero fría. El sueño de Elsa fue un momento maravilloso, así como los votos de fidelidad a Lohengrin; donde emitió unos
pianissimi estupendos. Antes de comenzar el segundo acto comunicaron por megafonía que estaba indispuesta, pero decidió seguir adelante. Continuó la función de manera un poco inferior a su maravilloso primer acto, pero la sacó adelante. Volvió a tener momentos bonitos en el dúo del acto tercero. Tengo que decir que si la puesta en escena puede parecer estática a mucha gente, Schwanewilms hace que su Elsa sea aún más estática y no muy trabajada actoralmente. Con pocos movimientos su compañera Catherine Naglestad consigue sacar adelante bastante drama, mientras que Doña Anne está más centrada en el canto (lo que está fenomenal).
Dolora Zajick volvía con una ópera completa al Real, tras cantar Azucena en el Trovatore que se vio en 2007. A sus 62 años, aún sigue siendo una gran artista, pero me pareció que Polaski era más convincente en el rol de Ortrud por conocerlo mucho más. La voz es impresionante, y los agudos son envolventes, de los que retumban los oídos. Pero si hay algo que me sorprende aún más son los graves. No son muchos, pero ¡qué graves! La que tuvo retuvo, y gracias a estas piruetas sabemos que estamos ante una artista completa. De hecho se la oía por encima de la orquesta y el coro, en un momento tan poderoso como el final del primer acto.No obstante, se nota que no es su papel y eso afecta de forma negativa a la función. Creo que Polaski es más convincente: no sólo convence más como actriz sino que creo que a pesar de ser menos espectacular su voz es más adecuada al terrible papel que la de Zajick, ya que conoce bien el rol pese a no estar ya en su mejor momento. Con todo, es algo que podré contar a las próximas generaciones: me enorgullece haber visto de nuevo a la insigne mezzosoprano americana.
Thomas Jesatko fue un Telramund distinto al de Thomas Mayer. Jesatko tiene una voz más grande y más atractiva que su colega del primer reparto, pero hay momentos en los que le falla, como en el primer acto, donde los agudos y demás notas altas parecían quebrarse. En el segundo mejoró la cosa según avanzaba, de manera que al final del mismo su interpretación estuvo soberbia. Creo que Mayer se dedica más a actuar y cantar de forma más apasionada, sin tener una voz muy seductora, mientras que Jesatko se centra más en el canto y aun adoleciendo de la entrega o pasión del primer barítono, demuestra tener tablas además de una voz más grande, que envolvía la sala.
Goran Juric tiene una voz más grata que Hawlata, evidentemente. Pero mientras que su colega del primer reparto mantuvo una línea correcta e inamovible en la función, éste bajo fue de menos a más aunque siempre desde una voz de belleza superior al batracismo de Don Franz. Al final tanto del segundo acto como del tercero cantó de manera estupenda.
En mi opinión, el heraldo de
Anders Larsson estuvo mejor ayer que hace una semana.
Muchos aplausos y muchas ovaciones en el título vocalmente mejor servido de la temporada. Hemos tenido dos Wagner en el Real fabulosamente interpretados en el trascurso de cuatro meses, después de cuatro años (desde el Holandés en 2010 hasta el Tristán el pasado enero, como se sabe) sin representar escénicamente uno de sus títulos. Ha sido un pequeño ciclo wagneriano en el que he disfrutado mucho. Entre el programa doble Black/Pagliacci de la Zarzuela y este Lohengrin el mes de abril es una fiesta para el aficionado madrileño
