angelparsifal escribió:
Bien... la obra en sí. Desde luego que los Ballets C de la B no son la mejor compañía de danza moderna que hay (...)
De toda la obra sólo los Preludios de Lohengrin, Traviata y Meistersinger tenían danza o algo que se les pareciera. El resto eran contorsiones, interacciones, caricias...
Durante el preludio de Lohengrin me ponía nervioso que los bailarines se pusieran casi a tiritar todo el rato, y en el interludio del acto tercero un bailarín se quedó a solas cantando la parte del Rey Enrique, con el correspondiente destrozo. En el preludio de Traviata se desnudaban y todo acababa con el coro con las manos abriéndolas y cerrándolas.
(...)
La parte central era la más provocadora y la única que lindaba con el 15-M o cualquier revolución. Una bailarina, primero en francés y luego en español hablaba citas sobre la democracia o agrupando a los coristas "que hagan grupo los que aman, que hagan grupo los que morirían de amor" y así. Luego escribían palabras en carteles, tales como "Agua", "Bogotá", "Garzón", mientras decían sus nombres, pero no cada uno sino cuatro a la vez, lo que no se oía. Y otras cosas más que ya no revelaré para no estropearlo a quienes quieran ir.
No sé, no es un ballet ni una ópera. Es una performance, que para ser mi primera no ha estado mal. Si la hubiese visto fuera del Real la hubiera disfrutado más. (...) Y creo una vez más que debía haberse programado sólo en la parte de ballet, con menos funciones. Estaría más acorde.
(...) Hasta Mortier, que ha logrado su propósito de provocar.
De donde se deduce que no es un espectáculo de calidad, ni una ópera, ni un espectáculo normal de danza al uso... Una performance, que está quitando el lugar de una ópera en una temporada de ópera. No habría problema si no fuese porque el mes que viene, hay otra. Un espectáculo que incluye partes de denucia política que en principio no parecen venior a cuento. Un espectáculo que no tiene cabida en el Teatro Real. Un espectáculo que busca la provocación, y que no permite disfrutar de la música. Busca esa provocación que gusta a Mortier.
Normal que el público se encabrone y se sienta estafado si se le dice que van a ver una cosa y se le da otra. Esto se había vendido como un espectáculo de danza... y parece que es mucho más que eso.
Hace unas semanas pasó algo parecido en el Teatro Valle Inclán con un espectáculo que se llamaba
Pendiente de Votación, que no era teatro al uso. Ni siquiera era teatro. Y parece ser que se les olvidó comunicarlo al público, que, obviamente, se encabronó.