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Saludos a todos!
Me bautizo aquí expresando una queja/súplica/lamento, o como se quiera calificar, sobre los subtítulos del Palau de les Arts de Valencia. Pretendía enviarla al propio Palau, pero entré en su web y... me quedé de piedra: no tiene dirección de e-mail para sugerencias y reclamaciones!!! (ni qué decir tiene que el Teatro Real y el Liceu sí disponen de ella). De esta forma, para contactar con Les Arts has de hacerlo por teléfono o por carta. Así, para mandar una carta que Dios sabrá dónde acabará o para que reciba mi queja un/a telefonista que por un oído le entre y por otro le salga..., la reproduzco aquí, con la esperanza de que la lea alguien que pinte algo en la insititución y, por otra parte, con la intención de que los miembros de este foro den su opinión sobre la cuestión que planteo.
Pero sin más preámbulos, entro a la faena...
En la representación de Fidelio a la que asistí –por lo demás fantástica-, la traducción simultánea del libreto no se ofrecía en una pantalla o panel sobre el escenario, sino en pantallitas individuales, situadas delante de las respectivas butacas (en el respaldo de la butaca de delante o, como en mi caso, primera fila del primer piso, en el murito del la balconada).
Con tal sistema lo que se provoca es romper o impedir la “visión integrada”, del escenario y de la traducción, es decir, que prácticamente de forma simultánea se pueda leer la pantalla y seguir lo que ocurre en el escenario (algo que entiendo que sí se consigue con el panel sobre el escenario, pues si bien la visión o mirada centra su atención en uno u otro, en todo caso comprende y percibe, con distinta intensidad, uno y otro).
Y ello perjudica particularmente a los laterales (sobre el 20% del aforo), aunque en realidad afecta, en mayor o menor medida, a todo la sala. En efecto, según pude percibir y según me comentaron distintos asistentes situados en diferentes zonas, resulta que tal sistema provoca:
- En los laterales, tener renunciar en la práctica a los subtítulos: Algunos, quienes como yo tienen la “suerte relativa” de estar en la primera fila del primer piso, podemos seguir la pantallita individual, pero a costa ver degradada de forma insoportable la calidad de la representación, por la necesidad que girar constantemente la cabeza (horizontal y verticalmente), para mirar ora a la pantallita ora al escenario..., y todo eso, para más inri, con la barandilla que nos corta toda la visión del escenario; en fin, penoso... El resto de los laterales (piso 2º y superiores, así como segunda fila del piso 1º) afronta un dilema peor aún: la visibilidad es pésima sentados normalmente, con lo que el espectador, o adelanta el cuerpo al máximo para mejorar la visibilidad, en cuyo caso no puede ver la pantallita individual, o bien, si permanece sentado normalmente, se pierde prácticamente la representación (por la reducida visibilidad y por las idas y vueltas de la cabeza).
- En las butacas de platea y en los fondos de los distintos pisos la lectura de las pantallitas no exige girar lateralmente la cabeza (bueno, en los extremos de platea sí, con lo que la situación en éstos es peor), pero sí se pierde, en todo caso, la referida “visión integrada”, obligando a subir y bajar constantemente la cabeza (más en los fondos de los pisos) o cuando menos la mirada (platea), con lo que igualmente resulta muy desagradable seguir la traducción.
En cambio, con el rótulo o cartel sobre el escenario, casi toda la platea, los fondos y los laterales consiguen la “visión integrada”; y si bien determinadas zonas no la consiguen (extremos de las primeras filas de platea y determinadas zonas de los distintos pisos), sí pueden seguir el diálogo con muchísima más facilidad, evitando en todo caso la desagradabilísima circunstancia del continuo giro de la cabeza (pues basta con basta con desplazar la mirada)
Por otro lado, me da la impresión de que a tales pantallitas individuales les es imputable, al menos en buena parte, la pésima visibilidad de los laterales (me temo que por las pantallitas dichosas, para poder leerlas bien, tenemos las butacas más retiradas, y además orientadas al frente, no al escenario, con lo que la visibilidad es penosa), cuestión que merece un comentario particular –aquí en Valencia se habla de fraude, con razón-, que me reservo para otro día.
Por ello, por favor, a quien corresponda: permítannos seguir el libreto sin perdernos la representación, sin distraer de forma innecesaria nuestra atención. Por favor, coloquen el panel de traducción sobre el escenario. Piensen que:
1.-Salvo para un número reducidísimo de personas (que tienen literalmente el libreto en la cabeza o que dominan el idioma del mismo), la traducción simultánea constituye una elemento imprescindible para gozar completamente de la representación (palabra y música, ya sabemos...).
2.- El coste de colocarlo es mínimo.
3.- Las pantallitas individuales no pierden su utilidad (permiten la traducción a distintos idiomas).
4.- Las consideraciones estéticas (si es que son ellas las que han motivado la no colocación del panel sobre el escenario) es correcto que cedan cuando chocan frontalmente con las funcionales.
Atentamente,
Paco Papageno.
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