Tann escribió:
A ver que me aclare......
a) Si un cantante lleva un papel o recital en solitario a su terreno es malo malísimo, malérrimo.....
b) Si un "regista" se cisca en partitura y libreto o si un "impresario" endilga una "performance pop" dentro de un programa ópera, es lo muy, muy, más, más de la modernidad
c) Los viejos divos; que dejen de joder y se retiren
d) Que un/una cantante ponga un teatro "patas pa arriba" con un aria es malo; ha hecho trampas seguro (y además era un público de fanáticos acríticos o de indocumentados, o mejor una mezcla de ambos)
¿es así?
Efectivamente estimado Sr. Tann. Esos cuatro puntos que enumera ¿Saben de qué son señas de distinción? Seguro que lo han adivinado... ¡¡¡De la implacable y hoy día omnipresente
estulticia filosnobista!!!
Nos endilgan en una temporada de ópera perfomances, extraños montajes "alternativos", mezcolanzas, inventos varios, propuestas escénicas "avanzadas" que se ciscan en los autores y con cantantes de medio pelo y hemos de solazarnos y ver como desde ciertos sectores y con la cara muy, muy seria se nos dice que ése es el camino y que, además, ganamos "relevancia internacional".
Una cosa es que se critique o se subraye como hemos hecho muchos, que Nucci pasara por encima del programa oficial para centrarse en las propinas (ojo, fragmentos todos ellos dificílisimos y pertencientes a obras maestras de la ópera, no cantó "El patio de mi casa es particular" o "La gallina Turuleta con cabaletta") y caldear con ello el ambiente, pero claro, lo hacen otros con 25 o 30 años y nadie dice nada. Llega un señor con 72 años, edad en la muchos estarán (estaremos, si llegamos) en un balneario libando batidos sin azúcar con una pajita, mientras se recrean con el trasero de las enfermeras, y monta un exitazo, provocando que se hable de un ciclo que lleva 20 años como pocas veces se ha hecho, artículos en periódicos de tirada Nacional y una nada despreciable dosis de relevancia internacional. Sin ir más lejos, en este foro ni se ha abierto hilo alguno con alguno de los recitales del ciclo de lied 2013-14 y éste lleva ya cuatro páginas y no sé cuántas lecturas.
Todo ello provoca un extraño y no menos furibundo rechazo en ciertos sectores.
Claro les fastidia que sea un cantante y de la vieja guardia la que monte el alboroto, y encima que lo haga en un ciclo de los serios, de los que ellos consideran "como suyo", de la cofradía del ceño fruncido, porque queda de relieve cuáles son los verdaderos deseos del público, qué es lo que le cautiva y que es, sin embargo, lo que le quieren meter con calzador, pero en el fondo no le extrae ni un bravo!, ni le emociona, ni ná, de ná. Como ocurrió cuando vino la Sra. Gruberova al Real con 67 años y montó el mayor éxito de toda la época Mortier con una representación en forma de concierto. Lo que siempre ha llegado, llega y llegará al público lírico, mal que les pese, son los cantantes, los de verdad, no los camelos de ahora, hasta los que no eran punteros pero pertenecen a períodos cuando la ópera se escribía con mayúsculas y los nombres de los registas ni se conocían, excepto si eran Visconti, Zeffirelli y Everding como mucho.
Habrá que insistir de nuevo y es curioso que haya que hacerlo en un foro dedicado al mundillo, que cualquiera, desde Wellington a Bakú pasando por Burgohondo, sabía que si Leo Nucci se anunciaba en un ciclo como éste, sería un evento excepcional dentro del mismo (muy bien "tirado" por parte del habilísimo organizador y los resultados y repercusión le dan la razón), que lo gordo vendría con las propinas, que serían un rosario de fragmentos de ópera porque no se le permitió incluirla en el programa oficial. Ópera en las propinas lo hemos visto con asiduidad los que hemos seguido este ciclo desde su nacimiento. Recibidas, además, siempre con alborozo por el público. Por recordar sólo algunos ejemplos: Eva Urbanova con un estupendo recital de repertorio poco habitual no la armó de verdad hasta que no cantó la invocación a la luna de Rusalka como propina; La Voigt cantanto Suicidio! de una ópera tan poco cara a la intelligentsia!!!... Bien es verdad que ese seguimiento es cada vez menor por mi parte, ya que empezó con los míticos Victoria de los Angeles, Gundula Janowitz y Hermann Prey, para continuar con el magnífico Quasthoff y hemos terminado con Goerne como amo y con un repertorio muy repetitivo. Por cierto, que aquí nada dicen del "sota, caballo y rey". Curioso.
Por dar una pincelada, recuerdo a la Von Otter haciendo el ridículo cantando y bailando como propina una especie de bolerete o cancioncilla propia de las fiestas de un pueblo, pero como es "de las suyas", muchos no dijeron nada.
Vamos a ver, resultaría insólito que en un recital de lied de Ely Ameling, se diera ópera como propinas, pero sorprenderse por lo que ha hecho Nucci, es equiparable a que alguién observara anunciado un liederabend de Veriano Luchetti, Franco Corelli o Anita Cerquetti y se preguntara si habría algo de ópera.