Pues ya he estado...
A ver, escándalo yo no he visto ninguno, pero a ratos es un rollo...
Empieza con una coreografía un poco como de animalitos de la naturaleza, en la que la palma se la llevan una bailarina que anda a cuatro patas (de lo poco que yo encontré elegante de toda la noche) y un bailarín que se tira un rato laaaaaargo sin moverse (se me dormían las piernas hasta a mí).
Parece ser que la cosa gira en torno a la individualidad y la socialización, o a cómo se relaciona el individuo con la sociedad, o a cómo se forma la sociedad con individuos o a cómo somos todos individuos por más que nos empeñemos en parecer sociales...
Después de una primera parte en la que si uno se centra en escuchar la música, se disfruta bastante, los bailarines sufren un larguísimo y trabajosísimo (debe ser de lo más difícil que he visto yo "bailar") ataque de temblores de párkinson avanzados y encuentran gran dificultad en ponerse la ropa interior, que hasta entonces llevaban mordida en la boca. Digo yo que es el momento en que "nace" la socialización. Algo así como cuando Adán y Eva, después del pecado original, descubren que están desnudos. Vamos, una cosa absolutamente desagradable, más que nada porque lo hacen genial y dan ganas de bajar a decirles que lo dejen estar, que ya nos hemos dado cuenta que nacer es dificultoso al máximo...
Después entra el coro, magnífico en cuanto a interpretación, y se supone que los individuos se socializan, pero no llegan a mezclarse nunca, y surgen las separaciones por grupos, por preferencias, y nunca llegan a integrarse los bailarines con el coro.
Después entramos en una fase de performance, en la que una de las bailarinas se hace, fundamentalmente, dos preguntas ¿quién soy yo? y ¿quiénes sois vosotros? y, en otra parte, concluye que la única democracia real es que todo el mundo, incluso los países ricos, entre en una fase de miseria. El mundo entero de miseria. Es preferible que todo el mundo esté mal a que haya diferencias entre unos y otros... ¿globalización hacia la miseria?
Hacia la parte del final, y tras un rato de aburrimiento de los miembros de la Orquesta, puesto que todo lo que suena va enlatado, los miembros del coro, en un orden caótico y tapándose, se presentan todos de uno en uno con nombres y apellidos, y después, dan unas vueltas y tiran un zapato al fondo...
El final, con partes de la Traviata y un libera me del Requiem de Verdi interpretado con una solista cuya voz, efectivamente, lucha por ser liberada del fondo de su gaznate (con todos los respetos a su trabajo, que igual era así como le pedían que lo cantara) concluye sin conclusión la historia de la socialización (hala, en verso y todo).
Lo peor para mi gusto, toda la coreografía, se pueden expresar muchas cosas con muchos movimientos, con danza todo lo moderna que se quiera, pero para mí cualquier danza tiene que tener un ingrediente que esta no tenía: la elegancia. Hasta si se quiere representar la fealdad (que puede que fuera lo que se quería representar), si es a través de la danza, debe ser una fealdad conmovedora y, como digo, elegante.
Del resto, el mensaje creo que se explica solo a medias, soledad, globalización, individualidad, sociedad, nada de todo esto es bueno ni malo

, no hay ninguna parte que se explique como algo positivo...
En fin, que la música en directo un placer, unos bailarines con pinta de ser estupendos, se desperdician en temblores, estertores y paseos por el escenario, la historia se hace larga (son dos horas sin descanso) y la sensación final: ¡qué horroroso es este mundo! Efectivamente no deja indiferente... ¡pobres bailarines, con lo bien que deben bailar! (los del coro, unos más que otros, pero se trabajan la coreografía a base de bien...)
Bastantes aplausos, unos pocos abucheos y a casa. Mi vida no ha cambiado en ningún sentido por ver esto, ni escándalo ni triunfo. Más bien nada de nada.
