https://www.youtube.com/watch?v=1UOoFSKQgAQUna realmente sorprendente Martina Arroyo en los tres primeros actos. Merece la pena conocer a esta soprano verdiana de primera magnitud cantando un papel tan comprometido como es el de la Lady.
Siempre - y en esto sigo totalmente a Fernando Fraga - he considerado a Martina Arroyo como una soprano que está un peldaño por encima de Leontyne Price como soprano verdiana. Es un placer en todos los órdenes escuchar esa voz mucho mejor construida que la de la Price. Yo al menos así lo veo.
Lo que más admiro de esta Grande - una más - del siglo XX es la carnosidad de su centro vocal y la belleza del mismo - sorprendente su Elsa von Brabant: una pena que no siguiera con "las tres E de Wagner" - El personaje creado por Arroyo es , por su tímbrica,
muy hermoso...realmente, muy hermoso. Con una cuidada dicción y con una gran seguridad del centro de la tesitura hacia arriba - aunque esta última afirmación requiere de matizaciones - compone una Lady vocalmente muy sólida en los tres primeros actos: con un grave discreto - esa es la verdad, pero suficiente - y con una coloratura espectacular para una voz de su tamaño. Para mí, unos de los momentos más sobresalientes es la escena del brindis, donde a unas agilidades acometidas de un modo sorprende se une unos trinos prácticamente perfectos.
En el canto de Arroyo - al menos así lo veo yo - predomina el canto sobre todas las cosas...el buen canto, quiero decir. Su Lady es una Lady muy bien cantada, sin excesos vacíos pero no es inexpresiva...ni mucho menos. Está cantando un aria o sección determinada y en medio de esa pieza, nos encontramos con un acento breve, con un detalle expresivo conciso, escueto pero de gran significación y que hace que toda la pieza adquiera un matiz diferente. Es eficaz y austera en sus recursos expresivos..y logra a la postre componer personaje.
El problema que veo a Arroyo, como a tantas otras, es en la escena del sonambulismo. Lo empieza bien, pero al llegar al final no hay esos pianísimos que el contexto de la escena les pide. Termina en forte y creo que encima bajado de tono (no llegando al re sobreagudo), aunque no estoy seguro de ello. Ese es una limitación que le veo en su canto: que no apianaba como otras ilustres verdiana. Piénsese en Milanov o la misma Price. La sorprendente Nilsson, para bien, compone vocalmente en esta sección una Lady muy sólida y en
"andiam" emite un hermosísimo pianísimo y termina con un Re sobreagudo en pianísimo, aunque angustioso o sofocado (carente de vibrato) Esos pianísimos son fundamentales a mi entender, ya que en una escena de sonambulismo, nocturna, silenciosa...¿cómo va a acabar la soprano en re sobreagudo en forte!!? Se carga todo el contexto de la escena.
En la escena del sonambulismo siempre la escucho para ver si estamos ante una gran cantante o ante una cantante excepcional. Siempre recordaré - para mal - el "Macbeth" de Muti con la Gwyneth Jones como Lady en 1975. Si bien en los tres actos primeros lo hace bien...e incluso muy bien - graves a parte - en el IV vemos la diferencia entre el 1966 y el 1975 en su voz, después de haber portado el Anillo del Nibelungo. No puede controlar su fiato y las dinámicas forte- piano se vuelven trabajosas.
Mi modelo inigualable en esa escena, por tempis (tremendo las prisas de De Sabata en el 1952 con Callas) y por calidad vocal e interpretativa es Verret-Abdado-DG: tempis reposados, el ambiente onírico que logra transmitir el director y el canto de Shirley, con excelente trabajo vocal e interpretativo y una muy cuidada dicción: NPU. Arroyo en esta pieza lamentablemente por como la termina queda lejana.
Milnes menos matizado que con Muti y más exagerado que en su Macbeth de 1970 con la Ludwig. Gran barítono ...grandísimo en repertorio francés pero aquí lo veo exagerado y un poco desmedido. Se puede cantar bien y ser expresivo sin sonoridades
non sanctas.