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El talento de Wagner no era similar en todas sus manifestaciones artísticas, por supuesto. Centrándome exclusivamente en Tristán e Isolda, diría que en una escala del 1 al 10 la música llega al 17, y la dramaturgia al menos cinco. Es sin duda su peor obra como "libretista".
En primer lugar, la intención manifestada del autor de componer una obra sobre un amor apasionado e inmortal no se cumple en la realidad. Tristán e Isolda están enamorados locamente porque Brangane entregó el filtro del amor, no el de la muerte. Como le pasa a Sigfrido en el Gotterdammerung, los actos de los personajes carecen de cualquier interés ya que no actúan por sus propios impulsos, sino por la viagra sentimental que les ha endiñado la criada. ¿Es posible que estuvieran enamorados desde antes? Eso es lo queremos suponer los espectadores, pero no hay pruebas suficientes que lo acrediten, aunque en varias ocasiones los amantes digan que su amor está por encima de las pociones.
La historia en realidad versa sobre una pulsión de muerte. Lo que quieren los protagonistas en realidad es morir, con una delectación morbosa en imaginar que serán amantes para la eternidad en ultratumba. Isolda pide a Brangane la poción de la muerte, no porque esté enamorada de Tristán y sea entregada a otro hombre (en todo caso, su amado habría muerto a manos de Tristán), sino porque su honor de princesa irlandesa ha quedado mancillado al convertirse en una mera prenda de amistad, o vasallaje, entre un reino perdedor y su vencedor. Por su parte, Tristán sabe que la copa que le ofrecen le proporcionará la muerte, y lo asume, tampoco por amor, sino porque su honorabilidad de caballero y héroe ha quedado destruida por la traición a Isolda, que le había salvado la vida sabiendo que él había asesinado a su prometido. La única voluntad de los dos es morir, y de forma inmediata, y el cambio de poción les hace amarse desesperadamente, pero como ocurre casi siempre en Wagner, los amantes no saben cómo amarse (parece extraño que un tipo tan mujeriego como el compositor tenga como manifestacion suprema del amor la castidad y las relaciones platónicas) y su única intención es morir, ya que la muerte evitará la desagradable intimidad física entre los amantes (vamos, el sexo) Realmente uno se pasaría el segundo acto gritando "echaros un revolcón y relajaros de una vez".
El siguiente sentimiento, también muy wagneriano, es el de la culpabilidad. Tristán quiere morir a toda costa porque es desleal dos veces, primero con Isolda y luego con el rey Marke, lo mismo que pasa con Sigfrido, que traiciona a la vez a Brunilda y a Gunter. La herida de Tristán es la misma herida que la de Amfortas, ambas son incurables porque salen de dentro del personaje y son casi autoinfligidas. Y como Tannhauser con Elisabeth, Tristan ha de morir como único medio para demostrar la pureza de su amor (lo que le pasa también a Senta con el Holandés)
Finalmente, Tristán tiene otro sentimiento muy irritante, que es la continua autocompasión, que reitera y reitera cuando explica una y otra vez que su padre murió cuando lo engendró y su madre cuando le dio a luz (como Sigfrido, sí) y se lamenta y se lamenta, cuando su infancia fue privilegiada como hijo adoptado del rey Marke. Y cuando está en el lecho de muerte, solamente desea que Isolda vaya a su lado para morir con él...
Si analizamos la estructura teatral, la acción es inexistente, la situación es circular y se enrosca sobre sí misma sin avanzar narrativamente ni medio paso, los diálogos son largos y reiterativos, los protagonistas son antipáticos y los secundarios, bastante tontos, empezando por el letalmente bonifacio Marke. Yo solamente salvo a Brangane.... la historia es un tostón y se va alargando sin ningún tipo de interés. Wagner comete en muchas de sus obras un error fundamental: cada vez que aparece un nuevo personaje, el protagonista le ha de explicar la situación, su historia y sus sentimientos. Eso nos pasa en la vida real, yo en estos tres días he explicado a una docena de personas diferentes el desastre de la representación del Liceo, lo que para mí era información repetida, pero para mis interlocutores era información nueva. Wagner se olvida que el receptor de la información no son los personajes de la obra, sino el espectador, que va recibiendo la información una y otra vez. Yo creo que ese elemento reiterativo está provocado en parte por el uso del leitmotiv, que nos evoca una y otra vez una situación concreta, pero precisamente el recuerdo que el leitmotiv produce en el espectador habría de evitar la explicación. En el Anillo los leitmotivs funcionan muy adecuadamente en este sentido, lo que no evita que Sigfrido, otro pelmazo drogado como Tristán, explique una y otra vez lo malo que era el enano y lo hábil que fue él forjando la espada....
A mí no me importa que las obras sean largas, sino que se repitan y repitan y carezcan de ritmo narrativo. El Tristán podría durar lo mismo, o incluso más, pero reduciendo la longitud de los actos y añadiendo uno previo en el que se representara el primer encuentro de Tristan/Tantris, malherido, con Isolda, y se pudiera ver qué tipo de relación se establece entre ellos, fundamentalmente si se enamoran en ese momento. Sé que no soy original, creo que ya leí esta propuesta en este foro (me parece que como una parodia), pero una película reciente (de unos cinco o diez años) sobre los personajes se inicia cuando Isolda encuentra a Tristán en la playa, herido. En vez de media hora de explicación de Isolda a Brangane en el barco, podríamos tener cuarenta minutos de narración directa.
Mi novela favorita es Cien años de soledad, como nos pasa a tantos hijos de los sesenta, que nos reveló la literatura "seria". No entiendo que no le guste a un wagneriano, ya que se refiere a una saga familiar que dura cien años, con varias generaciones de la misma familia, en una narración absorbente, casi hipnótica, complicada y a ratos confusa, llena de situaciones milagrosas o extravagantes, traiciones, muertes, personajes mágicos, incestos y un final familiar apocalíptico. Si eso no es el Anillo...
Es injusto juzgar a una poesía si no entiendes el idioma, pero leído en castellano, el texto del Tristán es espantoso, pomposo y superficial. Un momento que me parece particularmente ridículo.
Tristán (Alzándose más) ¿Nuestro amor? ¿El amor de Tristán? ¿El mío y el tuyo? ¿El amor de Isolda? ¿Qué golpe de la muerte podría hacerlo desaparecer nunca? Si ante mí estuviese la poderosa muerte y amenazase mi cuerpo y mi vida, que tan de buen grado daría yo por el amor, ¿cómo alcanzaría su golpe al amor mismo? (Con intimidad siempre mayor, apoyando su cabeza en Isolda) Y si yo muriese por amor, muerte que gustosa me sería, ¿cómo podría el amor morir conmigo? ¿cómo podría el que vive eternamente acabar al mismo tiempo que yo? Y si el amor de Tristán no muere nunca, ¿cómo podría Tristán morir por su amor?
Isolda Pero nuestro amor ¿no se llama Tristán y Isolda? Este dulce vocablo: y, lo que ese vocablo ata, la alianza del amor, ¿no lo destruiría la muerte si Tristán muriese?
Tristan ¿Qué otra cosa sucumbiría a la muerte sino lo que nos perturba, lo que impide a Tristán amar siempre a Isolda, vivir eternamente sólo para ella?
Isolda Pero ese vocablo: y, si quedase destruido, ¿de qué otro modo estaría dada la muerte a Tristán sino con la propia vida de Isolda?
(Tristán atrae suavemente hacia sí a Isolda con un gesto muy expresivo)
Tristan Entonces moriríamos para, eternamente juntos, eternamente unidos, sin final, sin despertar, sin miedos, sin nombre, abrazados en el amor, dados enteramente el uno al otro, ¡vivir tan sólo para el amor!
Y así durante casi cinco horas... si fuera del Duque de Rivas en lugar de Wagner, le tiraríamos tomates en el escenario.
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