Crónica de una derrota anunciada.
Así se puede definir la caída del Real Madrid por 2-1 en Mestalla, ante un Valencia agresivo y mejor colocado en el campo. En la racha de 22 victorias, las últimas se habían conseguido jugando un fútbol mediocre, y, o se cambiaba algún aspecto, o era de esperar algo como lo acaecido hoy. También se nota el claro bajón de Cristiano en las últimas semanas, y decisiones un tanto incomprensibles, como apurar hasta el último momento para que jugara Sergio Ramos, teniendo a un central como Varane preparado.
El Valencia ha salido bien, muy involucrado e intenso, y con superioridad numérica en el centro del campo, tanto al principio del encuentro, como al inicio de la segunda parte, donde barrió durante los primeros veinticinco minutos al Real Madrid. Importante también la salida de Gayá, que aprovechó la autopista de la banda derecha del Madrid, ante la imposibilidad de Isco de pegarse una paliza de 40 metros en cada jugada, y la impasibilidad del fuera de serie Gareth Bale.
El arreón final del Madrid pudo perfectamente propiciar el empate, pero la pelota no entró.
Ahora, yo haría rotaciones importantes para el partido de Copa. Veremos lo que hace Ancelotti. En el Real Madrid TV, esa fuente siempre objetiva y fiable, echan la culpa de la derrota al árbitro.
