Gino escribió:
Hmm, creo que no le falta razón en apuntar los defectos de Hotter, algo difícil de hacer y por lo que en mis largos años de foreo he sido repetidamente lapidado, pero tengo importantes objeciones: 1- Se centra usted con el Hotter de finales de los 50 en adelante 2- Como intérprete, Frantz no puede compararse con Hotter; es casi como decir que Merrill era meejor cantante que MacNeil porque duró más 3- Si uno escucha la primera grabación del Holandés de Hotter lo de la superioridad vocal de Schorr no se sostiene. En realidad, ni la vocal ni ninguna otra, porque yo no he escuchado ninguna grabación de Schorr tan buena. En ese momento Hotter era uno de esos cantantes que parecían no tener límites.
Bueno... Ya sabe Gino --porque Rupert lo ha dicho más de una vez, y no le falta razón-- que esto de "Los inmortales" tiene una parte importante de desmesura, sobreactuación y melodramatismo. Y eso es lo que un servidor precisamente ha hecho: sobreactuar...

Porque está claro que ni todo Hotter fue el que conocemos en sus últimos años --yo también he escuchado sus grabaciones antiguas, las de
Die Fliegende Holländer y sus "Wotanes" juveniles del 38 al 42) y puedo confirmar, en efecto, que se trataba de una voz de primer orden--, ni, partiendo de esa premisa, Schorr era muchísísimooooo mejor que el alemán, ni es cierto que Frantz le daba cien vueltas a
Der Gott.Ahora bien, bajo la exageración de mis palabras se esconden grandes verdades (para mí, claro está). La primera de ellas: el problema de Hotter en cuanto a emisión estuvo ahí desde bien pronto: ya a comienzos de la década de los 50 se percibe, si bien es verdad que no era ostensible y que iría acentuándose con el tiempo. Pero cuando yo hablo de dicho problema no me refiero sólo a su mayor evidencia desde finales de los 50 y principios de los 60 (con las últimas
Tetralogías de Kna o la de Solti en estudio), sino que pienso también en las anteriores, donde asimismo se detectan esos problemas (en menor medida, claro), así como un trémolo que se iría haciendo cada vez más molesto con el tiempo. Por otro lado, para mí no hay duda de que la voz de Hotter, aun en su momento de mayor esplendor, era más limitada (en general y, sobre todo, por la franja superior) que la de Frantz, quien tenía una facilidad apabullante para cantar esos papeles tan pesados y poseía un instrumento absolutamente asombroso: por potencia, proyección, timbre, color, facilidad para el agudo, estupendos graves, flexibilidad... En fin, oro de muchísimos quilates. Una de las mejores voces de bajo-barítono que yo haya podido escuchar. Lástima no haberle visto en vivo, pues tenía que ser impresionante (además, también, por presencia física). Otra cosa es que, como ya hemos hablado usted y yo en alguna otra ocasión, Hotter fuera más variado, más sensible, más expresivo (a mí en ocasiones me parece demasiado manierista, que conste, aunque reconozco su grandeza). Por eso, ya le comenté que lo ofrecido por ambos cantantes son dos visiones de Wotan (ahora pienso básicamente en el papel del contrariado dios) distintas pero validísimas las dos y perfectamente asumibles en ambos casos: en el de Hotter un Wotan sufriente, meditabundo, atormentado, reflexivo, más tristón; en el de Frantz otro más juvenil, autoritario, expeditivo, heroico, decidido... En cuanto a duraciones, hombre... El pobre Frantz no tuvo la suerte de Hotter, pues murió demasiado pronto y en plenitud de facultades. Por otro lado, para mí no cabe duda de que en su "leyenda" --y sin quitarle méritos al artista, por supuesto-- jugó un papel de primer orden el hecho de ser favorito de Wieland Wagner, Kna y de quienes cortaban el bacalao en Bayreuth. De ese privilegio, de esa propaganda --que querámoslo o no importa mucho en el caso del wagnerismo-- no pudo disfrutar el pobre Frantz, pues no fue llamado ni una sola vez al teatro de la colina. ¿Y fue porque no sirviera, acaso? Lo dudo, y no hay más que escuchar sus magníficas prestaciones en la MET, en La Scala o en Roma (por hablar sólo de versiones en directo) para corroborarlo. Tampoco tuvo mejor fortuna el de Kassel en el hecho de que Furtwängler falleciera justo después de haber grabado de
Die Walküre y antes de poder concluir, por tanto, la que habría sido la primera
Tetralogía de estudio (protagonizada, precisamente por Frantz), que se quedó sólo en la primera jornada.
El tema Schorr es complicadillo, porque, en efecto, no disponemos de grabaciones con suficiente calidad o tan antiguas para saber cómo cantaba el húngaro en la primera parte de su carrera. Pero por lo que se ha conservado, y obviando los ya mencionados problemas en la franja superior, muestran un instrumento de gran calidad y, en mi opinión, superior por timbre y belleza al de Hotter (que fue siempre algo más opaco y nasal). Aunque esto, insisto, es cuestión de gustos.