A mí el pescado, como que no me hace ni fu, ni fa. Ya sea bacalao, bacaladitos o baccalonis. Prefiero la carne, mucho más perniciosa --es verdad--, tanto para el cuerpo, como para el espíritu, pero capaz de proporcionarme momentos mucho más placenteros en general. Y además huele menos y dura algo más... Así, frente a un Bártolo, me quedo con un Gurnemanz; y si he de elegir entre Dulcamara y el Rey Marke, prefiero al soberano córnico (aunque vaya bien armado en el cíngulo y en la testuz y sea más amenazador). Francamente, los graciosos
per se me aburren... Y los operísticos suelen serlo... Además, ¿a la ópera no se iba a sufrir y llorar como Magdalenas (y no la de
Rigoletto, precisamente)...?
De modo que tras este exordio paso a votar. Y aunque me dio un disgusto enorme en junio del año 2013 --pues me trasladé a Milán sólo para verle como Wotan en el
Anillo dirigido por Barenboim/Cassiers y salió al escenario hecho unos zorros porque estaba malo--, mi voto va a parar al alemán
RENÉ PAPE, por ser un representante dignísimo de su cuerda (comparado con los históricos que están contendiendo, claro) y uno de los mejores bajos actuales (si no el mejor).
Ahora, como Wotan... Nada de nada (y no lo digo por el
Anillo milanés "frustrado", sino por su grabación con Gergiev, muy desilusionante).