Jajaja, me ha encantado este último comentario de Abdallo, claro que sí.
Me pone el
Di quella pira, y si lo sabe Dios, que se entere el mundo!
Pero no nos detengamos aquí, por favor.
Si hay algún despistado, o alguien que está empezando, que lee esto y se queda con lo del chunda chunda verdiano... no.
Eso es un cliché, y como tal, no resiste un análisis mínimamente serio.
Insisto, vuelvan al inicio del tercer acto de Aida: hay un uso de los coros que es totalmente atmosférico (como los usaba Debussy en
Pelléas, en
Sirènes...), los arabescos de las flautas anuncian los del
Daphnis raveliano, el "exotismo oriental" que pondrían de moda Rimsky y más tarde los ballets rusos está ya aquí en todo su esplendor.
La orquestación (cuerdas en sordina, flauta dibujando volutas encima del tapiz sonoro), los efectos (pizzicati, tremolos) parecen salidos de
Les parfums de la nuit de Debussy. Todo es de un refinamiento que no tiene parangón en ningún operista de 1870.
Ustedes pueden "rebatir" esto diciendo que mi imaginación es calenturienta, me da igual: esto es así y aporto pruebas.
Rebátanlas con pruebas, no con argumentos ad hominem, ad mentem o ad calenturientem.
Y sobre todo, quédense con la copla: Verdi (

) acabó, también, siendo un
gran orquestador (otra más de las tantas facetas que componen una de las evoluciones más ojiplatizantes de la historia musical).