Gruberoviano escribió:
Por cierto, en apenas un par de días 10 páginas de un hilo de Gruberoviano y con animadísimo y encendido debate... Para que luego digan que abro hilos que son una chorrada
Discrepo: con el debido respeto, pero el hilo es una chorrada, otra cosa es que haya sido aprovechado por los ociosos foreros para hablar del SCR. Increíblemente, cierto forero cuyo alias empieza por Z no lo ha usado aún para hablar de Mortier. Pasará, ya verán.
Gruberoviano escribió:
Al hilo de esa idea eterna más o menos expandida y compartida por todos de que vivimos en una etapa más pobre en cuanto a voces que hace 40 o 50 años, me gustaría darle un poco la vuelta a la cuestión, y preguntar si: a raiz de esa cierta bajada del nivel interpretativo en la ópera ¿creen que nosotros, como público, nos hemos vuelto conformistas? ¿hemos bajado el nivel de exigencia? ¿nos basta con lo que hay porque es lo que hay? en definitiva ¿creen que el público de hoy se conforma con menos que el de hace 40 o 50 años?
Opinen.
Opinamos para empezar que se expresa Vd. un tanto descuidadamente: lo de
esa idea eterna más o menos expandida ... Eterna? En la época de Callas se
expandía también esa idea? Y en la de Adelina Patti?
Qué es eso de que nos conformamos con menos? Qué se podría hacer? Liarnos a tiros? Pedir una comisión parlamentaria? Movilizar a las masas? Es normal que se vaya a los teatros aunque haya grandes deficiencias porque ver en pie Macbett o Le Nozze es algo maravilloso incluso aunque se haga muy por debajo del nivel que podrían tener. Lady Macbeth o la Condesa son sonidos emitidos por unas cuerdas vocales y expandidos por las bóvedas de un teatro. Es verdad que tenemos la alternativa -muy inferior- de oír a unas membranas de altavoces en nuestras pequeñas salitas de estar, pero lo normal es que uno salte al teatro en cuanto haya oportunidad de estar ante
the real thing. Si a uno le interesa la pintura, va a los museos por muy mal iluminados que estén los cuadros y por muchas reproducciones high resolution que de ellos tenga en casa. Si quiero exponerme a esa gloria que es oír a la Condesa, tengo que ir porque un disco no me da ni el 50% de la emoción de verdad. Ni nos conformamos ni nos dejamos de conformar: el público simplemente es una masa pasiva y, en el caso de la ópera, cautiva.
Yo reconduciría la cuestión a otra, en mi humilde opinión, más interesante.
Come mai? Por qué se ha llegado a esta situación? No vivimos en una época que fomenta a las stars? No es cierto que si alguien saliera hoy cantando como las figuras del tercer cuarto del siglo xx se haría de oro en seguida? Por qué no pasa? Dónde está la clave? Porque hoy se juega al tenis y al furbo mejor que nunca. Por qué no pasa eso en la ópera?
Claro que antes hay que diagnosticar exactamente la situación. Zelenka la ha llevado demasiado fuera, pero quizás hoy el 80% por ciento inferior de los cantantes sea mejor que nunca. No lo sé, igual no. Donde parece que hay una gran carencia es en el 20% (o quizás sólo en el 10%) superior.
Creo que hay claves ocultas a las que no se ha dado suficiente importancia. No hay algo decisivo en los modos de enseñanza? No serían muy superiores los oscuros maestros antiguos con los que el alumno se desarrollaba durante años frente a los sistemas actuales? Transmitían un sagrado conocimiento oculto que se ha extiguido con ellos? Otra cuestión es la emulación. Si alguien salía a cantar en los 60 tenía unas referencias muy altas que emular. Hoy, a quién tienen? Hoy las referencias sólo les dicen: canta como quieras, pero adelgaza ya. No es tanto que el talento exista y se arrincone sino que no existe porque no hay referencias altas. La Internacional Cursi, los Mortier et alii, no creo que sea el problema: son un tigre de papel, maniobran algo pero no podrían nada contra el verdadero talento.