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Mal que le pese a Tito Gobbi, Maria Callas es el cantante lírico, hombre o mujer, más significativo del siglo XX. Su aportación al género es imprescindible y su volcánico talento como actriz-cantante no sólo abrió horizontes nuevos a nuestra comprensión del género, sino que su encarnación de un buen puñado de grandes papeles permanece, 60 años después, insuperada.
Pero Régine Crespin también era actriz (¡y qué actriz!), también sacó petróleo de un instrumento problemático (más que el de Callas), y sobre todo, tuvo una vía propia para construir sus grandes encarnaciones (a las ya citadas por otros foreros, resulta forzoso añadir la increíble Sieglinde para Solti), desde una exteriorización de estados de ánimo mucho más contenida pero también desde una detallada descripción de la iridiscencia de la vida interior de los personajes que encarnaba, lo cual sólo era posible desde un disciplinadísimo estudio del texto y una simpar experiencia musical (y humana) para comprenderlo. Si las mujeres de Callas impactan en la versatilidad de sus estados de ánimo, las de Crespin "sangran" de una forma muy personal y muy conmovedora.
Por ello, aun reconociendo que Callas debe pasar, opino que la francesa hizo cosas lo bastante grandes como para no irse de vacío (ni con el solitario voto de Ghiaurov, que también fue el primero en votar por Schwarzkopf tras seis votos seguidos a la Gencer; un ejercicio de personalidad, en ese sentido, muy crespiniano).
Régine Crespin
_________________ Die Wahrheit ist bei mir, Mandryka.
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