La forza del destino, Ópera de Nueva Orleans, 1953. Esta versión tiene varios cortes significativos, el principal es el primer cuadro del segundo acto (sí, todo enterito, empieza con Leonor llegando al convento), pero también falta el final del tercero (no se asusten, el dúo de Álvaro y Carlos -Sleale- está, pero el acto termina con el "l'oblio, la pace or chiegga il guerrier"). En fin, supongo que los verdianos del foro echarán muchísimo de menos el Rataplan.
Acostumbro a escribir sobre las interpretaciones, pero por falta de tiempo y porque merecerían mucho, sólo me quiero detener en un par de detalles del Álvaro de Mario del Monaco:
Empieza el tercer acto y el cambio es total con respecto a la forma tan imperativa y guerrera con que entró en casa de los Vargas, y en cuanto llega a "O tu che seno agli angeli" se pone, como digo yo, celestial, cosa que hacía bastante poco y durante pocos años (la última vez que yo lo he oído es en la Fanciulla de 1954) pero que verdaderamente pone los pelos de punta. Es decir, en lugar del mezzoforte monótono con el que aborda el aria otras veces, aquí es un mezzopiano matizado a base de afilar y redondear los sonidos que verdaderamente estremece. Sin embargo, el guerrero no tarda en regresar, y vaya como regresa. "Testimone del vostro valor, ammirarne le prove saprò" todo de golpe y sin recrearse en un agudo pletórico de squillo. En "Solenne in quest'ora" cambia el acento nostálgico (con esos destellos de sonido afilado y brillante que parecen encerrar la alegría que se evoca en toda nostalgia) por el melancólico, mucho más apagado y monocorde, pero que lejos de ser un defecto resulta un contraste al servicio de la interpretación. Cierra finalmente el acto con un autoexilio absolutamente espectacular, combinando de nuevo esa oscuridad vocal y personal ("al chiostro, all'eremo"), no frágil y patética -de 'pathos'- al estilo Domingo (lo aclaro porque alguno sabe ya que no puedo con Domingo), sino sombría y con furia contenida, con un agudazo espectacular en el que libera toda esa tensión, y en el que sí se recrea a gusto: "or chiegga il guerrier".
Sobre el resto, Milanov canta una Leonor frágil y atormentada, pero decidida, aunque en algunos momentos le encuentro dificultades en el registro grave. Por su parte Warren es un terrorífico monumento a la venganza y el honor, dos demonios que alejan al hombre de su propia divinidad, y eso él lo retrata magníficamente, pues el "caballero" (como el propio Carlos se presenta) no aparece por ninguna parte; el acento no es noble, es sofocado y arrogante. Salvaje en algunos momentos, como cuando literalmente sepulta a Álvaro en un gigantesco La natural al final del dúo del Acto IV (dúo en el que Del Monaco vuelve a hacer lo de siempre: liarse con el tempo en el "ah, segnasti la tua sorte").
El padre guardián es una roca, invariable en sus principios y dictados, pero bastante más cálido de lo que acostumbro a escuchar en este personaje (en el Acto II, cuando descubre a Leonor). Melitón cumple, y debió interpretar muy bien porque se escuchan las risas del público. Preciosilla ni siquiera aparece en esta versión.
La dirección es correcta, aunque el sonido no permite captar matices que pudo o pudo no tener.
https://www.youtube.com/watch?v=kIBYh8ydpuY