Ulysses escribió:
Encuesta:
"La culpa" la tiene:
1) Plácido
2) El público ignorante
3) Herbert von Karajan
4) Decca, EMI y la Deutsche
5) La decadencia en la dieta, la higiene y las costumbres
6) Los periodistas y críticos
7) Los maestros y el sistema educativo
8] Los que votaron a di Stefano contra Wunderlich en la primera ronda
9) La internet
10) La vida, que es así de perra
Voten, amigos, voten, a ver si esclarecemos el temita.
Me atrevo a cambiar lo de "voten", por lo de "hablen" (si se vota ya no se habla), porque a pesar del tono de broma, si no siento mal, andan por ahí detrás las ganas vivas de aclararse y de revolverse contra todo este sinsentido que nos cae encima (y no me refiero especialmente a Ulysses). Así que se me ocurre esto para ir empezando a hablar, y por si da mucho más que hablar:
- Primero, digo que la gente, así sin más y sin que haya que hacer nada, oye. Más o menos oye y más o menos también habla y más o menos canta. Esto no depende para nada ni del Dinero, ni del Estado (que son la misma cosa), ni de la Cultura (que también es Dinero, que también se compra y se vende y que también viene por tanto de arriba).
- Segundo, que el Dinero (o sea el Estado, o sea la Cultura) se ocupa primordialmente de lo siguiente: intentar que la gente no oiga lo que sea que se pueda oír (y por tanto también que no hable ni cante en con-sononacia con lo que se vaya oyendo). ¿Y de qué forma intenta esto el Dinero (y con bastante éxito, hay que reconocer)? Así: informando a la gente de lo que va a oír. Haciéndole saber lo que van a oír. La forma más refinada de la que hay noticia para intentar impedir oír y hablar es ésta: la de informar de antemano a las personas lo que van a oír. El cambiazo, por tanto, es éste: en vez de oír, en vez de ir oyendo e ir hablando e ir cantando, saber. El que sabe lo que va a oír, en el ideal del Dinero, ya no podría oír nada. (Eso sólo es el ideal, claro. Reconociendo la fuerza aplastante del Dinero, hay que decir que sin embargo ese ideal no lo consigue nunca del todo. De ahí que no pueda parar ni por un momento el Dinero en esa ocupación que he dicho que es la primordial: la información.)
(Así que, por tanto, en lo de Domingo, parece que el propio Domingo, ni Karajan ni la Decca, pintan propiamente nada, sin negar, claro, que colaboren. Pero vamos, si no es Domingo, el Dinero pone a otro, como ya hace)