En cambio de tercio de mis últimos mensajes, tengo que decir, contra los más puristas, que he disfrutado mucho con las versiones populares de canciones en español de tantos cantantes líricos. Incluso extranjeros como Caruso, Di Stefano o Martinelli -- su Pavo Real de Lecuona, tan poco repetido-- y muchos otros. O el excepcional Kraus de los 60, incluso con la tuna. También las jotas de Fleta, entre otras piezas suyas, o las versiones de canciones mejicanas de Lázaro. Tito Schipa y sus tangos, como no. Ese disfrute pasó a ser lo contrario un buen día, como el último Kraus con Lecuona, casi todos los de Domingo en ese género, los de Carreras, o unos cuantos recientes que perpetran esas canciones, en disco o a través de You Tube. Hay de todo...
Pensaba que ha sido ese paso, al menos en un nivel de la máxima categoría, siempre en la dirección de la ópera a la canción popular, y no al revés. O que yo recordase al menos (el caso de Francisco no merece comentario, como el de intentos ocasionales de otros con piezas aisladas). Muchos otros, como Jorge Negrete o Pedro Vargas desistieron en la ópera, antes de emprender sus brillantes carreras. Luis Mariano también. Incluso el entonces ya anciano maestro de canto Luis Arnedillo, que había hecho películas con Carlos Gardel, me contaba su apasionante recuerdo de éste intentando cantar algún aria de ópera con Tita Ruffo. La dificultad de ese paso de un género a otro es obvia, pero siempre más difícil en una dirección.
Ahora quiero mencionar un encuentro, por azar, hace unos días, sin tiempo a digerirlo más pausadamente. Es Alfredo Sadel (1930-1989), cantante venezolano de enorme éxito popular en su tiempo que, a los treinta años, decide estudiar ópera y dedicarse a ella, con esfuerzo ininterrumpido hasta su muerte. Como era de esperar, el resultado fue poco exitoso, pero es admirable ver la fuerza de voluntad de este hombre, decidido a sacrificar un éxito seguro en la canción popular, al máximo nivel en Sudamérica, por poder cantar en funciones de ópera en teatros de tercera, con las críticas esperables. Incluso compaginando ambas facetas, porque habría que comer...
Pese a ese relativo fracaso, es interesante escucharlo en algún fragmento de ópera, porque la voz es de calidad y hace frases muy apreciables, mezcladas con otras de principante. Aquí van algunos ejemplos:
Rigoletto:
https://m.youtube.com/watch?v=jpgFB1kpJ9A(con sospechoso escamoteo de la imagen final)
o en Elisir:
https://m.youtube.com/watch?v=PlE3BUlrGckEn cuanto a sus interpretaciones de canciones populares sudamericanas, es algo irregular a veces, pero casi siempre lejos, sobre todo en intención y estilo, de cualquiera de los cantantes de hoy o tiempos recientes. En ocasiones, como algunos tangos, hay que ir muy atrás en el tiempo para escuchar algo comparable. Tal vez sólo Tito Schipa, entre los cantantes líricos (al que más de una vez intenta imitar). Son, por orden, " Confesión", "La rondalla", "Un viejo amor" y "Madrigal". Algunas de ellas escuchadas también en Schipa, Domingo o Kraus, por ejemplo.
https://m.youtube.com/watch?v=kmu8GCnSDRYhttps://m.youtube.com/watch?v=i1LcPOuSKbghttps://m.youtube.com/watch?v=vS41-8tKrbchttps://m.youtube.com/watch?v=WuutxuLOTcQNo se me ocurre ningún ejemplo a un alto nivel, en uno u otro género, pero tal vez alguien pueda mencionarlo. No serán muchos los que compartan este gusto, pero alguno habrá.
Saludos,
VM