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Si no te gusta Verdi, no te gusta la ópera, si no te gusta Wagner, no te gusta la Música....
Dicha la boutade, explico mi experiencia personal de estos últimos días. Soy consciente de que en este foro me muevo como sobre hielo frágil, puesto que mi experiencia y mis conocimientos sobre ópera, respecto al nivel medio del foro, son totalmente nulos (no respecto de un ciudadano de la calle, pero eso no cuenta). Tengo 52 años y una gran afición por todos los tipos de música (rock, pop, heavy, jazz, clásica) y es obvio que la ópera no fue mi primera opción.
Yo dije que Verdi no me gusta, no que no fuera un extraordinario músico, dado que es obvio en la apreciación que le tienen los aficionados, los críticos y la historia de la música. Por ejemplo, Springsteen no me gusta nada, pero además afirmo sin dudar que es un músico espantoso, un fantoche y un pseudoartista deshonesto. No lo diría jamás de ningún nombre de los que salen en este foro, ni siquiera de ese crítico que tanto os "gusta".
Con mi edad, tengo el gusto muy formado, y Verdi no me interesa, más que no me gusta. Tras el asesoramiento de muchos de foreros cuya opinión respeto, he aprovechado el fin de semana larguísimo que hemos tenido en Barcelona para "ponerme al día" con Verdi. He pasado bastantes horas escuchando fragmentos de ópera, picoteando arias, buscando consejos en el mismo foro, y... pues no... quiero decir que he escuchado Il Trovatore (no soporto ni Rigoletto ni la Traviata, lo siento, y Aida me produce un malestar físico tras una pésima experiencia personal en el Liceu, años 70, la Caballé en el escenario que casi no veía, asfixiado de calor y aburrimiento) y vale, no es que me disguste, pero no me llega. Y no es que no me llega como me llega Wagner, es que no me llega como me llegan muchísimas arias de Puccini y tantos otros, que me emocionan. Tras horas de "trabajo" en Verdi, me pregunté a mí mismo "¿te vale perder tanto tiempo solamente para quedar bien en el foro de la ópera?" Tras la respuesta obvia, dejé Verdi, me escuché los trozos de Hagen y luego me bajé todas las canciones del disco de arias de Beczala y las cosas que colgaban, y me quedé entusiasmado con Boris Godunov, Prince Igor, etc... me enloquece la música eslava...
Es que cuando escuché por primera vez (siendo consciente de lo que oía, escuchando de verdad) el preludio de Tristán, casi me desmayé de la emoción. Y viendo esa película "Cita con Venus", que fue la que despertó mi interés a la vez por Wagner y la ópera, me quedaba extasiado.... creo que es una especie de "enfermedad" rara que nos coge a los wagnerianos y que difícilmente podemos transmitir.
Me gustaría discutir (e igual lo hago, si ustedes me dejan desbarrar un poco) qué significa ser "aficionado" a algo y a qué compromisos te obliga, pero también querría hablar sobre los vericuetos psicológicos, educativos, culturales, incluso neurológicos, que motivan los gustos. Añadiendo leña a la hoguera, yo por ejemplo, no puedo tolerar, físicamente incluso, la música de Mozart (entre los tres del podio en cualquier disciplina de música clásiica, que yo también reconozco) que me enerva y me repele hasta extremos insoportables como la tabarra suprema, mientras que Bach (otro del podium) o hasta Purcell me ponen en un estado de beatitud. En cambio, Wagner me apasiona, pero creo que me influye demasiado en el estado de ánimo (y no lo digo en broma) y me deja a medio camino entre la exaltación y la melancolía, lo que diría que es el estado estándar del ciudadano alemán de finales del XIX y principios del XX (¿aquí se llama a eso "finisecular" o es "abyecto"?), vamos, que me dan ganas de invadir Polonia pero perdiendo la guerra....
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