El asunto con Traviata es que tiene el honor y al mismo tiempo el estigma de ser de esas obras de arte que ya forman parte de la cultura popular de algún modo u otro y que además son siempre una referencia, repetida como mantra, a la hora de aludir a la "alta cultura", tal y como hoy se entiende.
La música pegadiza y envolvente (especialmente la del acto primero que es la que en gran parte le ha dado la fama), el argumento típico del romanticismo que hoy es visto como un drama lacrimógeno en plan tequieroperolonuestroesimposible ; el hecho de que las representaciones de esta ópera se llenen de espectadores no muy entendidos - y reconozcámoslo, muchos de ellos porque van a divertirse; y están en su derecho- como la sala del Louvre donde está la Gioconda se llena de turistas que no siempre toman conciencia de la magnitud de lo que están viendo.
Me pregunto a veces si éstas y otras cosas hacen que muchos aficionados a la ópera se tomen esta obra como algo poco interesante, debido a su masificación. Que puede ser algo momentáneo, como una iniciación para luego encontrar obras de arte más interesantes como el Don Carlo del propio Verdi, el anillo Wagneriano o la pucciniana Turandot o la straussiana Salomé; o un Monet, un Dalí o un Rembrandt respecto de Las Meninas si lo aplicamos por ejemplo a la pintura.
Yo creo que eso es un error. Y pongo mi caso porque yo mismo pensé así hasta que vi esta obra por primera vez en vivo. Entonces supe que delante de mí tenía un drama gigantesco, interesantísimo, y que si estaban sus representaciones "masificadas" es porque lo vale. Hay que tener un genio enorme para componer unas melodías que atraen al público cual flautista de Hamelín cada vez que se programa. Además es paralelo al drama que se cuenta, pero no como muchos lo toman en plan típica-música-facilona-para-drama-llorón sino porque casan con estado de alegría del primer acto, la tragedia humana del segundo y la agonía del tercero en el sentido en que nos muestra la evolución del sufrimiento de una mujer, que cambia de ánimo como lo puedo hacer yo o como lo pueden hacer alguno de ustedes. Y eso está latente en la música. Cada vez que veo una función de esta ópera tengo la sensación de sufrimiento que tiene Violetta en el acto segundo y es algo que me emociona siempre. Si te centras en lo que ves ¿cómo no empatizar con ella? Y sobretodo, porque la obra además de contar una historia posee un incesante virtuosismo musical -que va de melodía genial en melodía genial-, eso también es espectáculo, drama, otra historia, otra fuente de sensaciones.
Que además se trata de una persona incomprendida, cuya felicidad es vetada por la rígida moral de la época. ¿Cuántas personas no eran así en el siglo XIX y en la actualidad; y que vieron encantados los dramas de Dumas y Verdi-Piave? En el arte como en la vida, personas incomprendidas por su entorno y/o sociedad existen en todas épocas y aunque los motivos de su incomprensión son distintos la sensación de sufrimiento y baja moral es siempre la misma.
Sin profundizar demasiado, si este tipo de obras de arte son capaces de atraer a un número ingente de espectadores -muchos de ellos profanos en la materia respecto de un aficionado o estudioso- es porque posiblemente sientan algo esa de magnitud, de ese genio que esconden tanto esa obra como su autor aunque tal vez no se den cuenta. Eso es también grandioso y otra razón más de su "status" en el mundo de las más grandes obras de arte.
Al final, muchos artistas que forman parte del grupo que he mencionado al principio intentan acercarse a ella, así sea para desvirtuarla, porque intentan comprenderla y eso es otro ejercicio de fascinación. Y al final, Verdi consigue con Violetta uno de los héroes más complejos de toda su producción. ¿Y encima puede decirse que no reviste interés?
Por todo esto digo con todo orgullo que es mi Verdi favorito y una de mis cuatro óperas de cabecera.
Por algo la nota media de
Traviata es la más alta de nuestro tablón de puntuaciones ¿verdad?:
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