Rupert de Hentzau escribió:
El asunto es complejo, y hay varias teorías sobre él, pero lo que sí está claro es que en ningún caso se trataba de eso que hoy conocemos como falsete. Tenía que ser un sonido de vibración consistente, con pegada y de buena expansión, y por supuesto perfectamente homogéneo con el resto de la voz. Para entendernos: nada que ver con esos sonidillos cutres y deshilachados tan habituales en el señor Jonas Kaufmann

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Yo siempre he pensado que debía de ser un sonido diferente por estar basado en un juego de resonancias diferentes, no en sonidillos de cuerdas vocales lacias. Creo que un ejemplo de este concepto sería el de Rosvaenge, capaz de sonidos de nuova scuola y otros más claros y dulces.
Que La Scala ya era un teatro grande en aquella época, hombre.