Le Gouverneur escribió:
Pero estoy muy de acuerdo con lo que ha dicho Siddharta aunque no lo explicaría de la misma manera, porque evidentemente no todo el público de esa época podía hacer la relación Pasta Norma.
Pero lo que sí se puede afirmar sin ninguna duda es que el arte operístico, era un arte más efímero. La ópera de ese tiempo no tiene nada que ver con el nuestro, la planificación de los espectáculos era completamente diferente.
Buff, me paso el día escribiendo de otras cosas y cuando me pongo a leer el foro no tengo fuerzas ni claridad de ideas. Me expliqué un poco mal, sí.
Por lo demás, totalmente de acuerdo con lo que dices. Deberíamos tener en cuenta siempre que la ópera y su experiencia estética ha cambiado por completo durante el siglo pasado con la aparición de la grabación. Ha generado una nueva relación con el espectador. Un fenómeno que se ha unido a la muerte de la ópera como género popular (o cittadino, al menos). Por eso, esa búsqueda de las esencias que constantemente se proclama (en este hilo, sin ir más lejos) siempre es quimérica. Hoy la ópera es algo distinto, y podemos reconstruir el objeto (aunque no su contexto dramático, esencial para su apreciación) con una vocación museística, o podemos adaptarlo y transformarlo para hacerlo dialogar con nosotros. Afortunadamente hoy se hacen las dos cosas.
Rupert de Hentzau escribió:
Precisamente porque los medios de comunicación y de difusión no tenían la inmediatez y la agilidad actuales, es de suponer que para muchísimos aficionados operísticos, de ciudades y pueblos medianos y pequeños, el papel de Norma estaría asociado a la Pepita Pérez o a la Juanita Banana de turno, es decir a la soprano modesta de la compañía más o menos barata que soliera visitar la localidad. En este caso, y siguiendo su teoría anterior de que la ópera se asociaba indefectiblemente a la escena, sólo podrían asociar el papel de Norma a Giuditta Pasta, aquellos privilegiados que pudieran haberla visto en escena.
Muy buena observación. Pero yo iba más, aunque me expliqué mal, por otro sitio. Antes de la mitad de siglo, los compositores escribían los papeles para un cantante concreto y unas condiciones de estreno determinadas, sin pensar demasiado en la superviviencia de la ópera más allá del control del compositor. Verdi está en medio del proceso de cambio, y lo lidera en cierto modo. De ahí sus amargos comentarios sobre representaciones de sus óperas en otras ciudades. Antes de todo eso la ópera como obra era lo mismo que la ópera como representación concreta. La musicología y la fonografía (y por tanto una nueva relación con el género) han creado la ilusión de dicotomía. A mí me parece mucho más inspirador (y liberador) el primer concepto.
Todo esto de Norma venía al hilo de un artículo que leí hace poco sobre el estreno de Norma y la personalidad escénica de Giuditta Pasta. El artículo entero es muy interesante y se lo recomiendo si tienen acceso a él (si los repositorios académicos no fueran engendros totalitarios...) Rutherford, S. (2007). ‘La cantante delle passioni’: Giuditta Pasta and the idea of operatic performance.
Cambridge Opera Journal, 19 (2): 107-138 El artículo dice muchas cosas interesantes, pero sobre este tema en concreto:
Citar:
The concept of Norma as the embodiment of Pasta as much as of Bellini, as an artwork of both composition and performance, was clearly unsustainable, because it made the work essentially unrepeatable, a position fundamentally at odds with the thrust of the nineteenth-century commercial ethos (...)
If later composers occasionally remained open to the idea of writing for a specific singer, most from the 1850s on would follow the trend of the later nineteenth century and begin to write not for real but imagined voices. (Such practices led to some difficulties in casting: Verdi never really found his ideal Desdemona; Puccini, having conceived Musetta as a café-concert chanteuse, struggled to discover a classically trained soprano who could play her as he wished) But the growing distance between singer and composer was only one factor in the changing power-relations of the stage. Two other figures – the conductor and the stage director – emerged to ensure the integrity of the score and the coherence of interpretation: both would come to dominate the creative direction of operatic performance. (...)
Much was undoubtedly gained in this drive for onstage consistency and interpretative intelligibility. But what was lost? Not simply the productive collab- oration between composer, librettist and singer as a guiding principle in the creation of an artwork, but our understanding of opera-as-performance (instead of opera-as-text) – and perhaps, too, our comprehension of the singer as ‘author’ of his or her own performance.
Alberich el Negro escribió:
Norma es, sencillamente, Norma, Violetta Violetta y Cavaradossi Cavaradossi
No creo que esa afirmación se pueda sostener con ninguna teoría estética que no tenga más de un siglo de antigüedad. Un personaje teatral/operístico no existe más allá de su "corporización" en el escenario, hecha por unos intérpretes con un criterio artístico contingente y subjetivo (que puede ser más o menos informado, pero nunca objetivo). Luego el espectador decidirá si esa interpretación le convence y por qué.
Rupert de Hentzau escribió:
Cuando la emoción te atrapa, entonces uno se interesa por profundizar y saber más de ese mundo.
Estoy totalmente de acuerdo. Recuerdo dos momentos en los que mi amor por la ópera creció exponencialmente y ya me enganché irremediablemente, después de dos años escuchando ópera sin sentir grandes emociones. Uno fue cuando escuché por primera vez La Vuelta de Tuerca y flipé, y me dije, esto es lo que me gusta. El otro fue un mismo mes en el que vi tres vídeos de ópera: la Traviata de Carsen, la Turandot de Pountney y el Werther de Viena con Garanca y Álvarez (no recuerdo el director). Aquellas tres producciones, sin saber nada de ellas y siendo yo un total neófito, me impactaron emocionalmente, me enseñaron cosas nuevas sobre esas óperas que sólo había escuchado en CD, y me engancharon para siempre a esto.
Le Gouverneur escribió:
Este año se hay producciones en los festivales de verano de Castorf, Baunmgarten, Herheim, Chèreau o Carsen. Lo que me gustaría es que no se discutiera tanto entre el Konzept sí o no, y se supiera diferenciar más entre los trabajos insustanciales de Castorf o Sebastian
Sí. Que muchos aficionados no disntigan entre una puesta buena y una mala y metan todas en el mismo saco sólo demuestran falta de interés, conocimiento o, sí Alberich, sensibilidad. No pasa nada, yo tampoco tengo ninguna de las tres cosas hacia muchas otras manifestaciones artísticas. Pero lo reconozco y respeto a los artistas que lo hacen