mitchum escribió:
Ángel de fuego escribió:
Para que una producción goce de una larga vida hay que refrescarla de vez en cuando, y nadie mejor para eso que el director de escena que la creó.
me va a perdonar, pero me parece una tontería grande grande. los directores de escena suelen tener ayudantes, que además tienen el vicio de sobrevivirlos, y por tanto, de reponer de manera idéntica esa producción o de ir introduciéndole elementos "de refresco", como usté dice.
leyéndole, parecería que no se pudiese rodar una película si el guionista hubierta muerto años antes. hombre, no.
un servidor disfrutó del montaje de Strehler de "Las bodas de Fígaro" en La Coruña hace ya unos años, y no necesité de nadie que refrescase una producción bellísima y elegantísima. por cierto, que el año pasado también se repuso en Milán. y no creo que hicieran una
ouija para hablar con el fallecido.
Pues, yo asistí en teatro a producciones de Everding ("Otello") y Ponnelle ("L'elisir d'amore") cuando ellos ya no los cuidaban desde mucho tiempo, y ambas me parecieron vetustas. En la misma época, asistí a una producción de "Zar und Zimmermann" de Lortzing que era una reposición después de mucho tiempo, pero con cantantes jóvenes, y, aunque la ópera misma no me gustó, aprecié mucho la vitalidad de la puesta en escena.
Lo que Vd. dice sobre la producción de Strehler puede significar varias cosas: que la puesta en escena esa tiene suficientes fuerzas regeneradoras o que el asistente fue muy muy bueno, o que los intérpretes eran muy buenos, o que había algo de todo eso. Por ejemplo, cuando el Bolshoi hace unos años alquiló la producción de "Falstaff" del mismo Strehler, ya no tenía nada de la frescura que pudo haber tenido.
Lo esencial para que una producción siga viva, hay que conservar (¿una paradoja?) el espíritu, las motivaciones etc. detras de las acciones. De otra manera, puede degradar en una recreación vacía y estéril de lo exterior.