Siddharta escribió:
Todos tenemos prejuicios y predisposiciones. Yo se que la importancia que le doy a lo escenico viene de que tengo mayor sensibilidad estetica que acustica y de que he compartido mucho tiempo con una persona que se dedica a eso. Tambien se que me encanta Ciofi y no me entusiasma Garanca por mi natural simpatia hacia lo minoritario y suspicacia hacia lo mayoritario. Y que me atraen las operas contemporaneas porque soy un poco moderna repugnante. Pero no hago leyes, canones alternativos ni biblias sobre lo que son mis gustos relativos, contingentes y personales. Lo que digo es que si todos estuvieramos de acuerdo en que el canon estetico, la opera-como-dios-manda y, en una menor medida, el repertorio, son en gran parte un conjunto de gustos y caprichos (relativos, contingentes y personales) normativizados y estructurados por la mayoria (o cualquier minoria que pretende ser alternativa), la discusion seria mucho mas facil.
Al relativismo (hablando de arte, NO de otras cosas en la vida) le tienen miedo los que tienen algo que perder con la caida de las verdades objetivas. Al final un canon es una forma de acotar lo inabarcable de un campo artistico (en terminos cuantitavos -cuantas operas o cantantes podemos conocer- y cualitativos -con que criterios juzgamos lo que escuchamos y vemos). La paradoja es que aun siendo un reconocimiento tacito de nuestra incapacidad para escucharlo todo y conocerlo todo, y de la imposibilidad (experimentada fisicamente cada dia) de que nos guste todo, en fin, de nuestra limitacion y debilidad; es normalmente utilizado como arma, como clave de acceso al grupo de los que saben, como vara de medir de la propia sabiduria y de la ignorancia de los demas (fijaos que dos adjetivos uso Rupert de Hentzau en su previsible contestacion). Muchos aficionados reaccionan al konzept igual que otros (o ellos mismos, en ciertos casos) reaccionan ante la ampliacion del repertorio. En el primer caso se ha cruzado el limite cualitativo del canon. En el segundo el cuantitativo. La ansiedad que produce la entrada en un terreno que no se domina es lo que explica en parte las reacciones encendidas. No hay que tener miedo a la ignorancia ni a las sorderas.
Porque la convencion sea mayoritaria no deja de ser convencion. Muchos creen que sus propios gustos son mas necesarios de lo que lo son.
Bueno, bueno... Esto es otra cosa bien distinta. Y bien interesante, por cierto.
Pese a que Siddharta no habla de mí en su largo mensaje me permitiré enunciar algunas ideas (aunque sólo sea para que no me acuse de belicoso y violento y demostrar que puedo hablar de lo que sea

).
Amigo Siddharta:
«si todos --y le cito literalmente (incluso sin tildes)--
estuvieramos de acuerdo en que el canon estetico, la opera-como-dios-manda y, en una menor medida, el repertorio, son en gran parte un conjunto de gustos y caprichos (relativos, contingentes y personales) normativizados y estructurados por la mayoria (o cualquier minoria que pretende ser alternativa)» lo que seguramente no habría es discusión. Entonces sí que todo estaría normativizado y sería homogéneo. Si hay discusión es porque existe discrepancia. Y existe discrepancia porque tenemos, no sólo, diferentes modos de ser, sino también de pensar y de categorizar dichos pensamientos. Es algo inevitable (por fortuna). Todo ello, por cierto, no implica necesariamente que haya de haber hostilidad, aunque ésta puede acabar apareciendo cuando una de las partes debatientes dispara con más pólvora de la necesaria, considera estar por encima de sus interlocutores o, incluso, malinterpreta las palabras de estos. Aunque todo se puede reconducir con buena voluntad, no se crea...
En segundo lugar me gustaría aclararle que yo, personalmente, no temo al relativismo (ni siquiera el moral, así es que ya ve usted lo que me preocupa el artístico). Simplemente estoy en desacuerdo con él, porque pienso que todas las cosas (de la vida o del Arte) no siempre son relativas. Hay verdades objetivas, incluso en el Arte. Pero bueno, eso daría para otra discusión... ¿Es esto esencialismo? ¿Intransigencia? ¿Incomprensión? Bien, no lo sé... Quizá... Pero también es cierto que no voy por ahí imponiéndole a la fuerza mis criterios a la gente, aunque los defienda a porfía si hace falta (pero sin llegar a las manos, claro). A la postre, ¿no es lo mismo que hace usted? Porque si, en el fondo, fuera tan relativista como dice, ¿para qué discutir por lo que considera tan subjetivo y variable?
Para su tranquilidad (¿o sorpresa?) le diré que soy un feroz opositor de los montajes "konzeptuales" --así, en términos generales y con el riesgo que tal generalización conlleva-- pero, sin embargo, me considero un partidario absoluto del repertorio contemporáneo y de las nuevas óperas, luego le aconsejo que revise ahí su particular canon conductual del "fanático esencialista" porque no vale para todos los casos.
Le aseguro que no considero mis gustos personales tan importantes como para formar con ellos una Biblia o un canon, ni he llegado a sistematizarlos tanto como para lanzar teorías (al contrario que algunos
regisseurs y directores artísticos que pululan por ahí adoctrinando a las masas con sus propuestas teatrales).
Por último una observación: sinceramente no creo que, en ningún momento, pueda deducirse de mis palabras contra lo expresado por Tcherniakov en la entrevista todo lo que usted ha querido hacer ver. Ha llevado el agua a su jardín (o ha arrimado el ascua a su sardina), convirtiendo mis palabras en paradigma de una posición que, desde luego, yo no creo representar. Las cosas, sin embargo, son mucho más sencillas de lo que parecen, tal como ha expresado Rupert de Hentzau en su último mensaje: no hace falta ir tan lejos en nuestras elucubraciones, no. Todo consiste en intentar respetar al máximo las intenciones del autor (por complicado que pueda parecer). Lo cual, por cierto, no cierra la posibilidad de ser original y creativo.
Y con esto concluyo...
Un saludete

.