
Muy interesante visión del clásico por parte de Martin Kusej. Quita toda fantasía romantica a la historia presentandola como un descarnadísimo y visceral drama. El duende de las aguas, casado con Jezibaba, es una especie de monstruo de Amstetten que mantiene a todas las ninfas prisioneras (y más cosas) en un lugar supuestamente seguro. Puede chocar, pero la idea está perfectamente trabajada y el respeto al texto es casi integro. La dirección de actores es soberbia y no imposibilita nunca el canto, canto que ya es otra cosa. Lo mejor, Kristine Opolais que hace un verdadero capolavoro actoral como Rusalka (el momento en el que se pone por primera vez unos tacones es verdaderamente soberbio). Espléndido también en escena el Duende de Günther Groissböck, pero de voz traqueítica y todo atras. Klaus Florian Vogt es el Principe. Voz y temperamento de Camille el de
Die Lustige Witwe en un papel que le sobrepasa por todas partes. La Baechle y la Krasteva, Jezibaba y la Princesa Extranjera respectivamente, son dos señoras de voces desabridas lanzadas a la buena y sin mucho interés. Esplendida la dirección orquestal, a veces con demasiados decibelios incluso en el bluray, de Tomáš Hanus.