Un poco tarde porque vi la última función del 6 de febrero.
Había leído de Glass, no se donde, que para reproducir la atmósfera apropiada para una ópera sobre Disney necesitaba buscar un nuevo sonido. Desde este punto de vista la ópera es realmente decepcionante, debería puntuar negativo. La música creo que en estilo no cambia sustancialmente de lo escuchado en otras obras de este compositor.
Sin embargo tengo que decir que esta ópera me gustó, un primer acto un poco flojo y aburrido, pero un segundo acto magistral muy bien construído y con una música muy inspirada que contiene una refinada capacidad expresiva. No estoy de acuerdo con los comentarios sobre la línea de canto, bella y cantábile.
La interpretación en general fue de alto nivel, todo bajo la sabia dirección de Dennis Russell Purves que logró un perfecto equilibrio del conjunto. La producción funciona perfectamente, especialmente en el segundo acto, aunque no se le ha sabido sacar partido a The Improbable Skills Ensemble. Gran trabajo de todos los cantantes, me parecieron realmente convincentes tanto Christopher Purves como Walt Disney y Donald Kaasch como Dantine. Hermosas las escenas en el hospital con el niño enfermo, plenas de una exacerbada sensiblería que veo entroncada con las propias películas de Disney, muchas de ellas auténticas obras maestras.
El libreto también flojea en algunas partes, aunque tiene sus momentos de interés. Por lo que he leído en las últimas semanas sobre Disney he llegado a la conclusión de que esas acusaciones de mero empresario, como diría Rajoy, SON FALSAS. Disney es uno de los más importantes creadores del siglo XX y poner esto en cuestión porque no participara en los dibujos sería como cuestionar la dirección de Kna porque no toca un instrumento o decir que la dirección de Ford no tiene mérito porque todo se lo hace John Wayne. Creo que la idea inicial, planificación, coordinación y supervisión de sus proyectos están más que probados.
Esta ópera no contradice los méritos de Disney en ningún momento. Las sombras del personaje me han parecido más que una crítica a una persona, el retrato de gran parte de una sociedad americana de mediados del siglo XX que, por diversas circunstancias, su reciente pasado ligado a un colonialismo británico que instauró unas prácticas absolutamente impresentables y el anticomunismo radical en el contexto de la segunda guerra mundial y la posterior guerra fría, necesitaba claramente de unos ajustes. Disney no pensaba distinto que una gran parte de los ciudadanos norteamericanos. El diálogo con Lincoln no me parece el diálogo entre dos personas, sino entre dos generaciones de americanos. Hay que tener en cuenta algunos datos realmente escalofriantes sobre la sociedad americana como que la decimotercera enmienda que es la principal trama de la reciente película sobre Lincoln, tenía que ser ratificada por el 75% de los estados, y que Kentucky (Estado vecino de Missouri donde se encuentra la villa protagonista de la ópera Marceline donde Disney vivió gran parte de su infancia) la ratificó en 1976 y Misisipi en 1995. No hace falta incidir en el ambiente que se vivía en USA con la caza de brujas y otras cuestiones políticas. En la ópera, lo que se resalta especialmente es la problemática con unos de sus empleados, Dantine, y es al mismo tiempo una reflexión sobre la ética en la distribución de los méritos artísticos.
Musicalmente no es novedosa salvo algunos aportes de la percusión, pero particularmente este estilo musical de Glass me gusta por su facultades hipnotizantes y expresivas.
Oclock escribió:
Fallan las transiciones entre unas escenas y otras, muy mal resueltas musicalmente, silenciando la orquesta y perjudicando el sentido de continuidad tan absolutamente necesario en una obra adscrita a una estética minimal -mal que le pese a Glass, seguiremos usando el término para referirnos a su creación-
Estimado Oclock aprovecho para darle la enhorabuena por las brillantes crónicas de las óperas contemporáneas. Comprendo que un forero tan apasionado por la búsqueda de nuevos sonidos no le haya supuesto ningún descubrimiento esta ópera de Glass. De todas maneras en lo que apunta sobre la interrumpción del "continuo" pienso que es algo inherente a la música de Glass y estas interrupciones tampoco son novedosas. En The Perfect American sus estructuras repetitivas generalmente diatónicas, fluyen sin ir en un camino o una evolución que les lleve a pedir una resolución, terminan repentinamente sin buscar una elaborada transición. A veces la transición es simplemente un silencio. En mi opinión el completo continuo no debe ser una condición obligatoria en la ópera y similares opciones las hemos visto en los títulos más logrados de este compositor. A lo mejor para Glass buscar esos compases que hicieran la transición significaría una contaminación de la música de sus independientes escenas. La estructura de esta ópera la conforman 13 escenas que tienen cierta cronología, desde una celebración en el pueblo donde vivió su infancia hasta su muerte, pero son completamente independientes y tienen su propia interrupción temporal reflejada en la música.
En conclusión, un gran acierto de Mortier, el estreno mundial de un título que me ha parecido muy interesante y que cuenta con un segundo acto de categoría. Ópera que ha sido servida con gran calidad interpretativa y que creo que va a tener largo recorrido, especialmente en USA.