Pues yo, para dar la nota (y nunca mejor dicho

) voy a quedarme con esta versión de
Stracciari (que se ha dejado perdida por ahí nuestro amigo Concertante)

. Je, je, je...
Aunque la pieza está empezada (se come el recitativo introductorio) y llena de frituras la interpretación es soberbia: austera, precisa, de un sentimiento indiscutible. La dicción impecable, la expresión ajustada: seria, grave, reflexiva, obviando cualquier exceso verista y melodramática en el que tanto caerán luego los barítonos (véase, por ejemplo, como afronta la frase
"Un servo obbediente di violenta passione! Ah, peggio! Uccido e tremo"), el canto
legato magnífico y siempre sustentado por un sólido
fiato para evitar cualquier precipitación o final de frase abrupto (por ejemplo en ese
"Com'era irradiato di gloria il mio cammino...!", que construye apianando). El sonido siempre cubierto y refulgiendo restallante en la zona alta (aunque se vela un poco en la primera sílaba de
"bacio"), pero sin mostrar demasiado esfuerzo... Todo en su sitio. El
tempo --pausado y cuidadoso con el cantante-- también le da una dimensión especialmente solemne e impresionante a esta interpretación del aria...
La versión de Merrill tampoco está nada mal. El instrumento era, en verdad, impresionante (aún más en esta época tan temprana) y el cantante evita asimismo cualquier exceso de
melos (vean, por ejemplo, que hasta se ahorra la risita --o risotada en algunos casos-- del recitativo). Por otro lado, la pronunciación es prácticamente perfecta. Los pepinazos en la zona alta son maravillosos...
Y la de Bechi impresiona por el material (esa voz
squillante y con esa pegada), aunque vuela a menor altura y es algo más monocorde en expresión e intención. ¡¡Pero vaya barítonos que había entonces...!!
Mamma mia!!