¡Muchas gracias! ¡Me alegro de que les guste!
...seguimos:
El manuscrito autógrafo de este
Christus está en el mismo fichero que el del
Miserere que le acompaña en el disco y está, como les comentaba al principio, guardado en la biblioteca del Conservatorio San Pietro a Maiella de Nápoles bajo el siguiente encabezamiento:
Christus
Partitura
Originale di Giovanni Paisiello
Maestro di Cappella della Camera, e Compositore
delle Loro Maestà e
del Venerabile Monistero di
S. Severino, e Sossio
Composto expressamente per la Settimana Santa dell'anno 1794Resulta curioso que el compositor refleje su cargo en el monasterio, a pesar del que era infinitamente más prestigioso el que mantenía con Su Majestad. Esto indica que la composición tenía un significado especial para Paisiello: probablemente tuvo una hermana que era monja en este convento.
Tanto el
Christus como el
Miserere fueron interpretados por primera vez en este monasterio durante las celebraciones religiosas de la Semana Santa de 1794. La antífona "Christus factus est" y el Salmo 50 del
Miserere se incluyen habitualmente en los Laudes de Jueves, Viernes y Sábado Santo. Hasta el final del Siglo XVIII eran probablemente cantadas en Nápoles un día antes, es decir, Miércoles, Jueves y Viernes Santo.
En el
Christus el texto se divide en tres partes, indicado en la notación con "Prima die" (
Christus factus est pro nobis obediens usque ad mortem), "Seconda die" (
mortem autem crucis. Factus est obediens usque ad mortem autem crucis) y "Tertia die" (
Propter quod et Deus exaltavit illum, et dedit illi nomen, quod est super omne nomen.), lo que significa que el Miércoles Santo se cantaba únicamente la primera parte, a la que se añadía la segunda el Jueves Santo, y la pieza era interpretada completa únicamente el Viernes Santo.
El
Christus para soprano, coro a cuatro voces, 2 violonchelos, contrabajo y órgano está casi completamente basado en la alternancia de las partes entre la solistas y las frases cortas del coro. El uso únicamente de instrumentos graves, junto con el órgano, dan a la composición un color oscuro particularmente apropiado para la liturgia de Semana Santa.
La composición se caracteriza por una línea vocal a cargo de la soprano en la que predominan las notas largas y los intervalos largos y las partes corales sin complicaciones armónicas ni contrapuntísticas, mientras que el papel concertante de los dos violonchelos es muy limitado y esquelético, y las función del órgano se limita a la parte de bajo continuo, sin partes independientes de las voces. Todos estos elementos le dan a la pieza y tono muy austero y sobrio, particularmente apropiado para describir el drama del sacrificio y la muerte de Cristo.
La naturaleza unitaria de la composición se consigue con la homogeneidad estilística y la tonalidad en La menor, utilizada en las tres partes en las que se divide, y se enfatiza con algunos elementos recurrentes: un pasaje de coro repetido en diferentes tonos, dos veces en la larga primera parte y una en las siguientes, y también con el final, que es el mismo en las tres partes. Después de la cadencia de la solista, el final de cada parte se repite, no menos de tres veces, una corta frase del coro que confirma la tonalidad en La menor, y entonces termina con
la tercera de Picardía. La insistencia en las repeticiones y progresiones es característica del estilo de Paisiello. Aunque apreciaba las composiciones de Paisiello por su frescura, el historiador de música Charles Burney, en su famoso viaje a lo largo de Italia comentó: "Si uno puede encontrarle un defecto a este compositor es que repite el mismo pasaje demasiado a menudo, incluso cinco o seis veces. Es como intentar clavar un clavo en un muro de yeso: dos o tres golpes y se queda perfecto, pero si uno insiste, el clavo se tuerce o se cae. De la misma forma, mientras que unos golpes de un tambor enfatizan el efecto, si se repiten demasiado a menudo, más que reforzar la primera impresión, la anulan".
Efectivamente, las repeticiones del mismo pasaje pueden resultar aburridas si se hace sin ninguna variación. Según las costumbres interpretativas de esa época, seguramente Paisiello quería usar estos pasajes para sugerir al cantante la idea de introducir variaciones melódicas o rítmicas, o cambios en las dinámicas, un
crescendo,
diminuendo o una repetición en eco. De esta forma, estos pasajes se convierten en una oportunidad de introducir variaciones que sorprendan a los oyentes, así no se aburrirían como con los pasajes repetidos sin ninguna variación, como Burney explicó de esa forma tan gráfica.
La última parte del
Christus tiene dos momentos de una particular intensidad expresiva: el unísono del coro con las palabras "exaltavit illum", mostrando el significado del texto, y el pasaje que empieza con una larga progresión hacia arriba de la solista que termina en un largo La agudo, bajo el cual las cuatro voces del coro se suman una después de la otra. Este último episodio, que es el climax de toda la composición, es la única vez que la soprano y el coro cantan a la vez.