"El Amor brujo" y "La vida breve", para ser más exactos. Función del día 23 de septiembre.
Empieza la temporada del señor Pinamonti con la intención de traer nuevos aires al Teatro de la Zarzuela y lo ha hecho con esta producción del señor Herbert Wernicke. Responde a una intención de unir a dos mujeres de carácter con mal de amor.
Empezando por lo musical, diremos que la orquesta dirigida por
Juanjo Mena empezó floja (con dos desafinaciones) en el Amor Brujo. Para estas funciones se ha empleado la versión casi camerística de 1915 de la obra. Después mejoró la cosa. Como no entiendo de cante jondo, poco puedo decir sobre la interpretación de la cantaora
Esperanza Fernández (que grabó esta obra con el mismísimo Frühbeck de Burgos). Me gusta más oir esta obra en manos de una vocalista no lírica, así tenemos los maravillosos ejemplos de Rocío Jurado y Nati Mistral. No obstante, siempre cantó con amplificación debido a la presencia de la orquesta, pero su voz no era floja, por lo que comentaremos después.
En lo referente a "La Vida Breve", la orquesta mejoró sensiblemente su rendimiento, pero tampoco vamos a pretender que suene como la Deutsche Oper Berlin. En cuanto a las voces,
Lola Casariego hizo una Salud muy buena en el aspecto dramático, algo menos en el vocal pero lo sacó adelante, estando muy suelta en "Vivan los que ríen" y convincente en "Allí, está, riyendo junto a esa mujer".
José Ferrero como Paco tiene un vozarrón aunque éste no es el más bonito. Eso sí, en el dúo con Salud llegó a soltar un agudo sonoro. Oyéndole uno entiende por qué se ha lanzado a hacer roles como Siegmund o el Fausto de Berlioz.
Milagros Martín cantó una abuela que empezó floja y terminó más o menos aceptable.
Enrique Baquerizo y
Josep-Miquel Ramón hicieron bien los roles del Tío Sarvaor y Manuel respectivamente. No obstante Baquerizo tira al ladrido, no me extraña que haga ya de comprimario.
No me gustó nada que el pasaje del cantaor en el acto segundo fuese totalmente distinto de la música que han cantado todos los intérpretes que he oido en las grabaciones de la obra en esta escena ¿hay libertad para hacerlo o se saltaron la partitura? Al igual que la precedente, por no entender de flamenco no juzgaré la prestación de
José Ángel Carmona para este rol.
Herbert Wernicke, como ya he dicho antes, muestra en esta producción la unión de dos mujeres que sufren de amores. Lo cierto es que licencias aparte la producción es bellísima, especialmente en "El amor brujo". Hay un enorme círculo -lugar de acción de las dos obras- en cuyo centro se sitúa la señora Fernández, como protagonista absoluta y principal foco de atención. Al empezar la música emerge una figura, vestida igual que ella, interpretada por la bailarina
Natalia Ferrándiz. Bailarina y vocalista representan a los sentimientos, expresiones de la gitana Candela. Muy bello el momento de la Danza Ritual del Fuego, cuando a medida que la señora Ferrándiz acomete sus sensuales danzas de las piedras que rodean el escenario salen llamaradas de fuego. Aparecen personajes varios como un torero y un guitarrista o dos procesiones de nazarenos :una al principio que representa la muerte y otra en el glorioso final de nazarenos blancos que quizá representen el triunfo de la vida. Durante interludios hermosos como la romanza del pescador la cantaora recitaba textos, no sé si tendrían que ver con indicaciones del libretista Martínez Sierra.
En "La vida breve" resultaba quizá muy austero en el primer acto. El fondo de azul fantasía de la primera obra se torna naranja, evocador del atardecer granadino de la ópera. Los personajes desarrollan sus acciones en el círculo, epicentro del amor de Salud y Paco. En el interludio entre los dos actos vuelve la cantaora Fernández a recitar unos textos que a diferencia de la obra anterior nada tienen que ver con el libreto de Fernández-Shaw y sí con las intenciones escénicas de Wernicke, lo que molestaba a la audición del mismo. En el acto segundo ese fondo naranja se torna en cielo nocturno y estrellado, llenándose el escenario de globos, trajes coloridos de invitadas y bailarines, artistas de flamenco... Por cierto que no me gusta cómo se resuelve la acción de Paco al final de la obra pues hubiera preferido que ésta terminase con la humillación del protagonista al engañar a la gitana. Aquí Paco es muy despectivo y abandona a Salud para irse con Carmela. Algo lógico, pero egoístamente hubiera preferido la solución escénica que en el Real se acometió en 2001: en los últimos momentos de la obra, un gitano-personaje mudo evidentemente- enamorado de Salud aparece para vengar a su amada, dejando aún más en evidencia a Paco. Aquí Salud muere sola frente al estupor de sus familiares y unos invitados que se retiran lentamente. Curiosamente la obra no acaba aquí: cuando cesan los últimos compases orquestales que compuso Falla, sobre el cadáver de Salud llueven flores y aparece la cantaora -y aquí Fernández sé dejó oir sin amplificación oyéndosela en toda la sala-, interpretando al son de la guitarra una melancólica canción, dejándose caer al lado de Salud mientras las luces del escenario se apagan lentamente. Una oportunidad para unir a estas dos víctimas del amor.
A la vista salta que la puesta en escena ha sido superior a la interpretación musical. Pero el espectáculo merece ser visto. Y quizá no acierte, pero parecía que en la puesta en escena estaba presente la estética de ¡Wieland Wagner!


Dos momentos de ¡Ay, Amor! correspondientes a "El amor brujo"

Die Meistersinger von Nürnberg, por Wieland Wagner. Quiten la enorme bola de flores de arriba.

Siegfried, por Wieland Wagner.