Carl Tunner escribió:
Pues en el Real si deciden interpretar ese acto tercero hablado, que sea Pilar Rubio en traje de sedas transparentes quien escancie las frases y de fondo, mejor que pongan la habanera del Pom-Pom de "El Pobre Valbuena" con Bar Rafaeli bailando la pieza en tanga.

Si no, yo me voy a tomar un helado al Campo del Moro.

El Acto Tercero es muy corto, solo tiene este texto, así que no le daría tiempo a cansarse:
Citar:
ACTO TERCERO
Escena 1
(Moisés entra, seguido de Aarón, encadenado
como un prisionero, llevado por dos soldados
que le sujetan por los hombros y los brazos.
Detrás de ellos, los setenta ancianos)
MOISÉS
¡Aarón, ya es suficiente!
AARÓN
¿Vas a matarme?
MOISÉS
No se trata de tu vida...
AARÓN
La tierra prometida...
MOISÉS
Una imagen...
AARÓN
Yo tenía que hablar en imágenes,
tú en conceptos;
yo al corazón, tú al cerebro.
MOISÉS
Tú, de quien huyen palabras e imágenes,
tú mismo vives en las imágenes
que pretendes haber creado para el pueblo.
Desligado del origen, de la idea,
ya no te bastan
las palabras ni las imágenes...
AARÓN
(interrumpiendo)
... ¡yo tenía que hacer milagros visibles,
cuando fallaban la palabra y la imagen de la boca!
MOISÉS
... ¿acaso tú te contentabas
con el acto, con la acción?
Tú hiciste del cayado un guía,
de mi fuerza un libertador,
y el agua del Nilo atestiguó la omnipotencia...
Entonces deseaste realmente, físicamente,
hollar una tierra irreal, donde fluye leche y miel.
Entonces golpeaste la roca, en vez de hablar,
como se te había encomendado,
para que el agua fluyese...
La sola palabra debía haber arrancado
el refresco de la roca desnuda...
AARÓN
Nunca llegó tu palabra al pueblo
sin una explicación.
Con el cayado hablé a la roca en su idioma,
que es el que entiende también el pueblo.
MOISÉS
Tú te expresas peor de lo que comprendes,
porque sabes que la roca es una imagen,
como el desierto y la zarza ardiente:
tres cosas que no dan al cuerpo lo que necesitan,
sino al espíritu, al alma,
cuya abnegación es suficiente para la vida eterna.
Y también la roca, como todas las imágenes,
obedece a la palabra,
por la que viene a manifestarse.
Así, has conquistado al pueblo,
no para el Eterno, sino para ti mismo...
AARÓN
¡Para su libertad, para que formen un pueblo!
MOISÉS
Servir, servir a la idea de Dios, es la libertad
para la que este pueblo ha sido elegido.
Tú, sin embargo, les has sometido
a los dioses extranjeros, al becerro de oro
y a las columnas de fuego y nubes.
Haces lo mismo que el pueblo,
porque sientes y piensas como él.
Y el dios que les has mostrado
es una imagen de impotencia,
que depende de una ley superior:
debe cumplir aquello que ha prometido,
debe hacer lo que se le ha pedido,
está atado por su palabra.
Como actúen los hombres - bien o mal -
así debe actuar Él:
castigar el mal, recompensar el bien.
Pero el hombre es independiente
y hace lo que le place, según su voluntad.
Aquí, las imágenes gobiernan la idea,
en lugar de expresarla.
El Todopoderoso
- y lo es por siempre -
no está obligado a nada, a nada está ligado.
No está ligado a la acción del impío,
ni a la plegaria del justo,
ni a la ofrenda del penitente.
Las imágenes conducen y gobiernan
a este pueblo, que tú has liberado;
y sus dioses lo llevan de vuelta
a la esclavitud de la impiedad y los placeres.
Tú has revelado un Dios a sus dioses,
una idea a las imágenes,
un pueblo elegido al resto de las naciones,
lo extraordinario a lo ordinario...
LOS SOLDADOS
¿Tenemos que matarle?
MOISÉS
Cada vez que os mezcléis entre las naciones
y utilicéis vuestro talento
para combatir contra la idea divina,
y utilicéis vuestro talento
para una finalidad falsa o vana,
rivalizando con las naciones extranjeras
para tomar parte en sus bajas pasiones,
cada vez que abandonéis
la renuncia del desierto y vuestro talento
para alcanzar las más altas metas,
seréis arrojados desde
lo alto del éxito de vuestros excesos,
hasta el desierto.
(a los soldados)
Dejadle libre, y si es posible, que viva.
(Aarón, ya libre, se levanta y cae muerto)
MOISÉS
Pero en el desierto seréis invencibles
y alcanzaréis el objetivo:
¡la unión con Dios!