Heinrich Ludwig Egmont Dorn (1804-1892)
DIE NIBELUNGEN
Grosse Oper in fünf Akten op. 73 von Eduard L. Gerber
Uraufführung: Weimar, 22. März 1854
Plauen Zwickau, 8 mayo 2004
Brunhild, Königin von Isenland (Mezzo) .................................... Judith Schubert
Tyro, Küstenwächter auf Isenland (Bass) ................................. Werner Rautentstengel
Ein Herold der Königin (Tenor) ............................................... Taras Ivaniv
Günther, König der Burgunden (Tenor) .................................... Guido Hackhausen
Chriemhild, dessen Schwester (Sopran) ................................... Maria Gessler
Hagen von Tronegge (Bass) ................................................... Hagen Erkrath
Marschall Dankwart (Bariton) ................................................. Reinhard Hein
Volker von Alzei (Tenor) ........................................................ Michael Simmen
Siegfried, Thronerbe von Niederland (Bariton) .......................... Martin Kronthaler
Etzel, König der Hunnen (Bariton) .......................................... Hasso Wardeck
Ein hunnischer Krieger (Tenor) ............................................... Taras Ivaniv
Krieger und Volk von Burgund und der Hunnen
Opernchor des Theaters Plauen-Zwickau
Philharmonisches Orchester Plauen-Zwickau
Director: Georg-Christoph Sandmann

Interesantísimo documento histórico-musical (al menos para un servidor) que nos sirve para conocer otra cara del modo en que los artistas alemanes del siglo XIX se acercaron al mito nacional de
Los nibelungos. Es una obra relativamente larga que sólo he oído una vez (bueno, ahora mismo estoy escuchándola de nuevo, mientras escribo estas líneas) y puedo decir que se trata de una composición interesante pero muy, muy convencional desde el punto de vista musical (en la línea de lo que hicieron otros compositores como Weber o Marschner; con influencias de la ópera italiana, de Beethoven, etc.). Desde luego, en este sentido, el bueno de Dorn no tendría absolutamente nada que hacer frente a la potencia creativa e innovadora de su coetáneo Richard Wagner; por más que Franz Liszt le apoyara decididamente como amigo y músico que era (de hecho, influyó decisivamente para que estos
Die Nibelungen se estrenaran en la ciudad de Weimar, donde él mismo era
Kapellmeister desde 1842). En cuanto al libreto, se trata de una adaptación más o menos fiel del poema épico medieval, por lo que se acerca mucho más a la poética lectura fílmica que llevó a cabo el realizador alemán Fritz Lang en su maravillosa doble película
Die Nibelungen de 1924, antes que el titánico edificio mítico-alegórico-filosófico que levantó el bueno de don Ricardo, tomando materiales de aquí y de acullá. De todas formas, como aún no me he hecho con un libreto y no sé bien lo que dicen los personajes, pues tampoco puedo hablar mucho más. Es curioso, en todo caso, oír a un Sigfrido baritonal (y no tenoril, como el wagneriano).
A ver si puedo comprar el disco original, porque la copia que estoy escuchando está defectuosa y faltan pasajes enteros de varios actos.
Hojotoho, hojotoho, hojotoho...
