Bien, estos pasados días hablábamos de Domingo a propósito de su presencia en Madrid en la ópera "Cyrano".
El caso Caballé es la cruz del caso Domingo.
Yo comentaba, y me reafirmo, que Domingo se retirará el día en que él mismo vea que su vibrato ya no es juvenil si no senil, y su esmalte tenoril deje de brillar y correr. Hasta entonces, seguirá en activo y cantando óperas en las que no se comprometa mucho su registro agudo, que ya está rañado, y por lo tanto él mismo digamos que "lo ha retirado". Así hará cuando el resto de cosas que posee, que son muchas vayan erosionándose, cosa que a día de hoy no ha pasado.
Domingo tiene 71 años y así es. Hay cantantes que pierden todos sus atributos técnicos y físicos a los 50. Y habrá que los sea capaz de mantener hasta los 80, todo es posible y no debe existir un corte por edad en la ópera.
Y ahí tenemos el caso Caballé, que como antes alguno ha dicho, ya en los 90 era una voz arruinada. Una soprano que ha sido TODO en la historia del género, uno de esos nombres propios femeninos que decirlo te lleva a cotas que son las de una Callas, una Gencer, una Tebaldi, una Price, y poco más. Ha sido lo más alto que se puede ser en su cuerda.
A día de hoy ofrece galas y recitales en los que si uno va, mejor que lo haga con la idea de pasar el rato, tomar una cerveza, o estar entre amigos pensando en los spaguetti que vienen despues. A contemplar el arte de una soprano como ella, por favor, nunca.
Eso pasó, y quedó todo escrito y con letras de oro hace muchos años. Sería para ella un final indigno con lo que ha supuesto su carrera seguir empeñándose en traducir personajes operísiticos y dar mucha pena, pues escucharla hoy y compararla con el ayer, da eso, pena. Yo soy el primero en apostar por las largas carreras cuando la voz y la técnica así lo sigan avalando, porque además la experiencia de uno en escena, se traduce luego en un compromiso interpretativo de muchos mayor interés y emoción: Domingo, Nucci, Bruson, la Kabaivanska, Gruberova, y más gente. Ellos mismos irán cortando por lo sano cuando vean que ya la cosa no da de sí y al único aplauso que puedan aspirar sea al de "por ser vos quien sois" y entre lágrimas de compasión y melancolía en vez de emoción y disfrute.
Caballé no puede ni debe permitir tal status ahora. ¿Clases magistrales abiertas?. ¿Conciertillos o apariciones especiales de repente por sorpresa cantando la tarantula é un bicho mu malo

?. ¿Conferencias?. ¿Un homenaje o varios?. Ahí, lo que quiera y lo que le apetezca. A partir de ahí, ya no puede aportar más hoy día más que eso, melancolía y tristeza para el que es un "caballetista" convencido.