La pregunta no es si la ópera debe apretarse el cinturón, sino más bien si sobrevivirá a tantos apretones como recibe por todas partes. Hace unas semanas entré por curiosidad en la web del Sao Carlos de Lisboa y comprobé que se han cancelado 4 óperas completas, es decir más de la mitad del programa
La respuesta a la pregunta debería ser SI, puede existir ópera más allá de una racionalización del coste tanto público como privado. He tenido ocasión de pasar varias temporadas por los templos operísticos de Praga, que no carecen de prestigio precisamente, y lo cierto es que allí por 30€ el público local y foráneo encuentra buenas localidades para unas funciones numerosas y variadas. Claro está que el elenco es local y sus nombres no suelen aparecer en el Met ni en el ROH y seguramente ahora tampoco en el Bolshoï... pero eso no significa que el nivel general no sea bastante aceptable!!!
Si conseguimos que el gasto público que se hace para mantener ese extraño fenómeno que es la ópera se concentre en lo esencial (escuelas para cantantes, músicos, técnicos, etc.) y no se pierda por los vericuetos de la propaganda o las crudas corruptelas, a lo mejor entonces conservamos la ópera y además la ponemos al alcance de todos.