NICO escribió:
Bien, habrá de todo, por supuesto, y gente que es de verdad sincera y le gustan. También el snob existe, no me lo invento, pero dejando eso en lo que no estoy nada de acuerdo es en lo que dice "Si no hay creacion, las cosas se agotan" al menos en lo que nos ocupa, la ópera, no aplica esta frase. Con solo los compositores que usted cita, y no le digo nada si ya añadimos Mozart, Donizetti, Rossini, Janacek, y Gounod, la ópera podría vivir siglos y ofreciendo variadísimas temporadas. No necesitaría en abosluto nuevos creadores amén de los que existieron y alzaron al género en su zenit para "cabarse" o morir. Ya si añadimos otros compositores que hay a cientos contemporaneos de esos, tendríamos que vivir varias vidas para poder asistir a programaciones que abarcaran todo y nunca se acabaría el catálogo disponible.
Es lo que quiero decir, mas allá del gusto, que por cierto, en mi caso es variado también tanto de epoca como de geografia. La muerte o no muerte de la ópera dependerá de varias cosas que podríamos glosar, pero precisamente de que aparezcan nuevos creadores, no. Eso sería así si el volumen existente fuera bajito, pero estará de acuerdo conmigo en que hay tantíiiiiiiiiiiisimo ya escrito y tantíiiiiiiiisimo pendiente de ser visto en los recintos líricos... no veo la necesidad imperiosa de ese incremento de volumen.
Pues don Nico, precisamente si no hubieran nuevas creaciones, creo que el prejuicio aún presistente sobre la ópera en que es un arte elitista y casposo sería aun más grave. Hay que reconocer, pese al coste pírrico de desconsideración actual del canto en favor de las puestas en escena, es que éstas han renovado el concepto de la ópera a nuevos públicos. Ahora sólo falta que el público potencial y especialmente juvenil que en algunos casos no tiene formación musical, ni siquiera de haberla oido un poco en su casa, aprenda a valorar el arte del canto y su historia, para poder ir juntas de la mano con el lado dramatúrgico, formando un nuevo y más rico criterio.
Y lo mismo en cuanto a las nuevas composiciones. El siglo XX ha demostrado, y en el mayor de los casos en su variante tradicional tonal, que la ópera no murió en 1926. De lo contrario, hoy sería un poco más residual. ¿O es que pese al presente amor por Mozart, Beethoven, Verdi, Wagner o Puccini en el acervo cultural europeo no es residual hasta para mucha gente culta? Imagínese si en Wagner o Puccini su hubiese quedado todo y "no hubiera hecho falta más".