Gruberoviano escribió:
A mí me parece mal que haya gente que no se atreva a expresarse con libertad en las óperas. Si les ha apasionado ¿por qué no demostrarlo como se debe? Casi tan mal como que alguien ose hacerme callar cuando estoy aplaudiendo a tempo giusto, como indica Tunner. En ese caso, hacerme callar no va a ser posible, lo siento muchísimo por la persona que se molesta... A mí también me molestan los que sacan los caramelitos, los que cuchichean y a los que les suena el móvil y me aguanto y me callo. Ajo y agua.
Para nada soy "el perro del hortelano" ni "el aficionado pejiguera", como dice el vaquero, que no me conoce en persona como para emitir tales juicios sobre mí… Y eso que me consta que hemos coincidido en algunas funciones.
Me expreso en las óperas con toda la libertad que estimo oportuna: aplaudo a rabiar, braveo todo lo que quiero si llega el caso, no me reprimo en absoluto, y también me cruzo de brazos y no aplaudo si considero que el cantante no merece aplauso alguno.
Por supuesto, jamás saco caramelos (nunca los llevo), no cuchicheo y silencio el timbre de mi móvil antes de que comience la función. La pasión por la ópera y la educación no están reñidas, al menos para mí. Yo SÍ soy de los que mandan callar a los de los caramelos, los móviles y las toses. Pago para oír a los del escenario y el foso, no a los pelmazos de alrededor. Y eso incluye a los braveadores excesivos, caso de haberlos
Si es posible, regresemos al tema del estupendo hilo de @lm@viv@, "11 Destacados 2011", antes de que la Moderación tenga algo que decir. Por mi parte, se me había olvidado antes mencionar el momentazo en el que Nina Stemme cruzó ante mí como una exhalación en la platea de Bastille, cantando un inolvidable "Dich, teure Halle" con toda la pasión del mundo y una voz que es un cañón.