Yo también le doy un diez (sólo faltaría que ahora le diera un 5, para terminar de cubrirme de gloria en este hilo), pero hay que recvonocer que no es lo mismo el Bjorling de 1939:
http://www.youtube.com/watch?v=ajdbVlTkiAE(que es un milagro de arte refinado, sereno y sin esfuerzo, con una voz milagrosa. El cambio de colores, la variedad de matices en las repeticiones de la palabra Adelaide. Para qué seguir.)
que el Björling de 1955:
http://www.youtube.com/watch?v=3lTNQnJaAsQ(horror, todavía me gusta, también es cierto que el estudio no es lo mismo que el vivo)
, o de sus últimas grabaciones completas en estudio (Rigoletto, Tosca, Cavalleria, Turandot y Butterfly, años 50), en las que seguimos oyendo una voz extraordinaria (con un grano levemente más grueso, con más tiranteces), pero en las que el canto, siempre musical y bien ligado, resulta más inflexible, tiene menos variedad dinámica. Da la impresión de que quiere ser un tenor vigoroso a la italiana, "de los de verdad", y pierde algo de su refinamiento y luminosidad. Hasta qué punto sus problemas personales afectaron su canto es cuestión para los biógrafos.
Por otra parte, mucha gente le ve distanciado de las emociones que ha de expresar (es decir, frío). Sus grabaciones de los 30 y 40 creo que desmienten este reproche.