|
Tengo que decir que salí encantado ayer de Tri Sestri. Fui el lunes 4 y el miércoles 6 y, esta segunda vez, me gustó aún más.
El libreto es magistral. Sin ser el súmmum del vanguardismo, no tiene una estructura muy convencional, es flotante como la propia música, con ese ir y venir en el tiempo. Personalmente, capté mejor algún detalle de la trama ayer, tras haberla visto previamente. Fue ayer cuando me di cuenta de que la última escena de la obra de Chéjov está colocada al principio de la obra de Eötvös. Hay algún "flash-forward" (prolepsis), como el adiós a los soldados que sucede a la media hora de empezar la ópera y va, „por lógica“, al final. Hay también alguna escena que se repite (como subrayando que los personajes están atrapados en ese círculo); pero dicha repetición ahonda en el sentido o en el simbolismo de lo repetido: como la escena en la que el doctor tira sin querer al suelo el reloj de la difunta madre. En la "repetición", nos enteramos por sus quejumbrosos aullidos de que fue él muy probablemente el responsable de esa muerte (también esto lo pillé ayer).
Me gustaría hacer la prueba: construida en anillo, apuesto a que se puede empezar „3 hermanas“ no necesariamente por el principio y luego cerrarla: continuará teniendo sentido.
Todos los personajes tienen una escena que los retrata certeramente: Irina entre la seducción llena de lirismo del baron y la bruta y oscura de Soljony, se „secará“ y se volverá fea en ese pueblucho, tras el duelo de ambos. Mascha verá su historia de amor con el coronel Vershinin truncada por la partida de éste; Andrej abandonará su idealismo juvenil para convertirse en un mediocre burócrata mientras su esposa lo engaña sin disimulo alguno con un tal Protopopov (nunca vemos al amante, pero todos saben de él); Olga se resistirá a deshacerse de la vieja niñera frente las humillaciones de su cuñada Natasha, que la insta a ello.
La puesta en escena estuvo a cargo de una coreógrafa, y aunque tal vez un poco impersonal, los personajes estuvieron decentemente coreografiados. Algún elemento de la puesta en escena me recordó a las pelis de Tarkovski, como la cama en la que se acuesta Irina mientras escucha las sucesivas seducciones de los dos pretendientes. La cama se eleva por el aire con el canto del Baron (símbolo del éxtasis amoroso) y es atraída de nuevo al suelo por la tenebrosa declaración de Soljony (quien matará en un duelo al Baron, posibilidad para Irina de empezar una nueva vida en Moscú, fuera del marasmo del pueblo); difícil no pensar en las levitaciones de Sacrificio o Zerkalo.
La propia concepción del espacio me pareció muy tarkovskiana (inspirada en el minuto final de Nostalghia?), con esa fusión de espacios orgánicos e inorgánicos: rodeada de varios árboles, una cúpula seccionada por la mitad se hallaba al fondo suspendida sobre la orquesta de cuerdas (pues la orquesta estaba dividida en 2, según la prescripción de Eötvös: en el foso, los instrumentos de percusión y que dan „colorido“, y sobre el escenario las cuerdas). Un árbol en el escenario, la cama-columpio, y algún elemento más de mobiliario, típicamente ruso (como una mesa con el inevitable samovar) nos situaban como en el interior de una catedral abierta, en cuyo interior se halla la naturaleza (y en este caso también, el hogar). Intentaré buscar alguna foto para que os hagáis una idea, que me he explicado fatal.
Los cantantes salían todos de la Academia August Everding. Se trataba de una coproducción con la Bayerische Theaterakademie, supongo que era algo así como el proyecto de final de carrera. Pese a su inexperiencia sobre las tablas (el Baron miró durante su escena constantemente al souffleur/director de la concha...) , creo que todos hicieron un buen trabajo, y en algún caso excelente, como el doctor (atención, tifosi: vozarrón) o Andrei, en su impactante escena con el violín. Sustituir los 3 contratenores originales por 3 voces femeninas: a mí me gustó mucho, y si esta infidelidad va a abrirle más puertas a esta excelente ópera, pues viva la infidelidad.
He hablado de todo menos de la música de Eötvös, que es grandiosa. Una especie de "qué habría hecho Stravinsky en 1950 si hubiera continuado por su propia senda abierta con Les Noces". Una partitura que, como la de Norma o la de Tristan, a unos les resultará aburrida y estática, y otros se sentirán completamente subyugados por la fascinación que irradia.
Elvira Hasanagic (Irina), Anna Lapkovskaja (Mascha), Eun-Kyong Lim (Olga), Ines Reinhardt (Natasha), Benjamin Appl (Tusenbach), Franz Schlecht (Vershinin), Andreas Burkhart (Andreij), Rouwen Huther (Tschebutkin), Daniel Eggert (Soljony), Thomas Stimmel (Anfissa), Yeun-Ku Chu (marido de Mascha)
Dirección musical: Julien Salemkour en el foso / Joachim Tschiedel en el escenario
Dirección escénica: Rosamund Gilmore
Decorados: Carl Friedrich Oberle
_________________ L' Incoronazione di Poppea
|