Mi ópera favorita es el Anillo, pero me gustaría todavía más si no existieran esas largas escenas en que algunos personajes se ponen a contar lo que ha pasado en jornadas anteriores, como la apuesta entre el Caminante y Mime de "Sigfrido" o el dúo entre Hagen y Alberich de "El ocaso".
Alguien tal vez alegue que musicalmente son importantes porque aparece tal o cual motivo cambiado de tonalidad, interpretado en sentido inverso, o cosas así. No me creo nada. Estoy seguro de que, si hubiera querido, Wagner podría haber prescindido de esas escenas y colocar esos motivos en otros sitios donde también habrían tenido su significado.
Lo que siempre he pensado es que Wagner las incluyó a modo de "En capítulos anteriores...", como hacen ahora en las series: para que el público se acordase de lo que había pasado en las jornadas precedentes. Tengamos en cuenta que el argumento es complicado, mediaban años entre el estreno de una hasta el de otra, y la gente no tenía las posibilidades de hoy en día para oirlas en casa.
Pero recientemente he empezado a pensar que, además, Wagner ponía estas escenas para acordarse él mismo de por dónde iba.
Actualmente, como podemos oir la ópera una vez, y otra, y otra, nos la sabemos de memoria y a mí, al menos, me fastidian esos recordatorios que, además, son tan largos. Y si aun con ese handicap es mi ópera favorita, imaginad cuánto, cuantísimo, me debe de gustar el resto.
