Sí, parece que el espectador espera (como dice la palabra

) que de pronto Haneke cierre el círculo y halle la clave, el porqué de esa generación que luego creció y vivió y mató. Pero creo que la madurez de la película reside precisamente en esa sensación que deja al final de vacío, de estar incompleta, de no
llevarte a ningún sitio. Al final, la vida y la observación de la realidad son así, sugerencias y sospechas, no rimbombantes teorías en las que todo encaja. A mí me gustó mucho, con una cuidada fotografía, un Haneke maduro que parece que ha encontrado su código visual y cinematográfico.
Mi favorita es La Pianista, una película desafiante, que busca el diálogo (la discusión a gritos, más bien) con lo más íntimo del espectador, con las concepciones del sexo, de la identidad, de la supervivencia.
Funny Games, la película más incómoda que he visto nunca, es inteligente, pero es muy autocomplaciente, Haneke se regodea en su experimento metacinematográfico con el público y al final sólo demuestra su ya probada de antemano autosuficiencia

Caché sin embargo sí que me gustó, el pasado que viene a pudrir las aparentemente sanas y brillantes relaciones humanas. El tiempo del lobo me decepcionó un poco, pero ahí queda un logradísimo ambiente apocalíptico y la escena del niño.
Extraordinario director, de esos que esperas con ansia su última película (ya está trabajando en la siguiente, por cierto

)