Con una cámara algo más grande, y a la altura de los ojos del protagonista, se hizo ya en el cine mudo.
En cuanto a Wyler, cumplía a la perfección una de las dos (tres, si contamos mantener contento al productor

) funciones principales de un director de cine: su capacidad para ver la película de forma holística, de tener en cuenta todos los factores, desde el cast a la edición, y liderar de forma efectiva al equipo que debe rodar y editar la película.
La otra función, claro, es ser capaz de contar en imágenes la historia, o la "no historia", que se pretende rodar. Esto, lo hacía de forma muy eficaz, incluso aprovechando la presencia constante de una escalera en una mansión, y los planos con los que permitía jugar.
Pero el verdadero genio cinematográfico es otra cosa, es algo más personal, un 'toque' del que Wyler carecía, y que no le permitía traspasar la barrera del Sobresaliente, hacia la Matrícula de Honor.
Por ejemplo, era capaz de rodar una película 'a la Hitchcock' interesante, sólida, con un gran trabajo de sus actores, como
El coleccionista. Si vemos las películas que rodaba el original por esas mismas fechas:
Psicosis, Los Pájaros, Marnie... o la escena del asesinato en
Cortina Rasgada.... es otro mundo.
Son obras a la vez 'universales', 'comerciales', con un ojo mirando al público, como las de Wyler, y experimentales, personales, cine 'de autor'.