Señores, andan descaminados como los de las procesiones por la lluvia.
No puedo creer, sinceramente, más allá de que intenten polemizar con Tunner porque el foro está mustio en Semana Santa, que me puedan comparar a la Sra. Pòdles con la Obratzsova, cantante, por otro lado de la que he recalcado muuuuuuuuuuuuchas veces sus defectos.
Pero, bueno, yo encantado de explicarles lo que haga falta.
La Sra. Obratzsova, en primer lugar, tenía un material vocal único, por timbre, volumen, extensión, riqueza armónica, calidad e individualidad tímbrica. La polaca con un timbre anónimo, y toda la voz (no sólo los graves) en el intestino grueso, útero o píloro, donde prefieran. Es decir, que la rusa por su temperamento (flamígero e irresistible en teatro) exageraba los graves de manera excesiva y uterina o como quieran, pero la voz estaba colocada con su emisión muy rusota claro, pero colocada, con una densidad, empaste y oscuridad
propia y genuina de su voz y con sonidos despampanantes. No falseando el la voz, buscando resonancias espúrias para "ir y de de contralto"
Yo ya ví decadente a Obratrzsova (y aún así parecía que llevaba un micrófono en la boca y "sonaba como un barítono"-sin ir más lejos en reciente "El jugador" del Liceo, salió ella y despertó a todo el teatro), pero los que le vieron su Santuzza en La Zarzuela en los 80, hablan y no paran.
Seguirmos, la Sra Obratzsova, exceptuando alguna incursión belcantista como Giovanna Seymour (de la que hablé en mi ópera del mes y dejé claro sus deficiencias) se dedicó a cantar Marfa, Condesa de Pique Dame, Santuzza, Dalila, Eboli... mientras que la otra señora, ha sembrado de trazo grueso el bel canto, particularmente Rossini. Como es evidente, no es lo mismo ser "tabernaria" entonando "A te la mala pascua" o invocando los poderes sobrenaturales com la hechizera Marfa, que en Isabella, Arsace o Tancredi.
He repetido mil veces que cuando se tienen más de dos octavas y media de extensión es imposible la uniformidad vocal. Lo dicen todos los cronistas del ottocento sobre las voces de la Pasta, la Malibrán o la Viardot.
Yo no le critico eso a la Pòdles, sino que la voz surge como de una cuba y que es de una zafiedad canora y escénica apabullante.
Que coman muchas torrijas.
