
Pensé que jamás pondría el gorrino pero ahí va, con todo merecimiento
EXTRAORDINARIA ópera:varias apreciaciones.
Agradecimiento eterno a los que me recomendaron, unánimemente esta versión, en el hilo de consultas.
Bonita presentación del cd, sencilla y elegante, a la par que económico.
Libreto: el texto de Euryanthe lo han puesto sistemáticamente a caer de un burro (pastoso hace poco hacía mención de ello). Bien, no es Chéspir, pero no es mucho peor que miles de libretos que pululan por ahí, y tiene un regusto de ingenuidad gótica que me ha gustado por momentos... Bueno, sí, en el tercer acto se le van las cabras a la libretista, pero ahí llega el músico.
La música: Weber es a veces tosco, primitivo, esencial en su música pero siempre apasionado, lo da todo. De hecho, una de las primeras músicas que me hicieron melómano adicto fue la obertura de Oberón por Kubelik (yo todavía no había escuchado una ópera entera) con ese ritmo de vals dislocado y delirante.
La música de Euryanthe es apabullante, el uso del recitativo-arioso-aria, de forma muy libre y fluida, absolutamente moderno, incluso posmoderno, y la capacidad de crear atmósferas con toques delicados de color instrumental, apasionante. Se escuchan ecos del Mozart alemán (Flauta) y premoniciones de Wagner. Para mí, en este aspecto, la ópera más redonda de Weber.
Los intérpretes: Norman, una diosa (me he emocionado mucho con la Cavatina del tercer acto). Gedda, algo justo y mayorcete para su personaje, pero... ¡qué clase!. Krause no tiene un timbre exquisito, pero es muy adecuado a su rol de malo malísimo. Hunter, a la que no conocía, me ha sorprendido gratamente, y acertamos también con el timbre de villana pirada. Vogel muy digno, en todos los sentidos, como Luis VI. Por cierto, que pedazos de nombres para una ópera: Euryanthe, Eglantine, Adolar, Lysiart.
Janowski, con el Coro de Leipzig y la fabulosa orquesta de Dresde, se deja el pellejo, que es la única forma de interpretar a Weber.
Como me quedé con ganas de más, me tuve enchufar a continuación la susodicha obertura de Oberón.
Olé por Weber.