A pesar de que nadie dio su
recomendación de todas formas lo he conseguido (el arte de la fuga de Aimard). Llevo un tiempo corto escuchándola, desde que estaba hoy en la escuela, y aún no me quedan las cosas claras, aunque no le he prestado la atención que merece, porque el arte de la fuga es una obra tan rigurosa, tan demandante tanto para el intérprete como para el escucha, que no es sorpresa que una simple revisión no sea suficiente para hacer un comentario lo suficientemente claro para las demás personas interesadas, es imposible. A grandes rasgos me ha sorprendido la interpretación monumental de Aimard, alejado, afortunadamente, de una visión romántica que no le hace bien a Bach (lo siento pero creo que es cierto, Bach se encuentra, como compositor cerebral, pensador musical y arquitecto de formas, en las antípodas del sentimentalismo romántico). Un ascetismo impresionante recorre su visión, da pausas justas, deja respirar la obra y permite que todas las voces se escuchen con una claridad que verdaderamente logra helar la sangre y cortar la respiración de cualquiera.
Debo admitir que en la primera escucha casi se me salen las lágrimas cuando llega el momento de la fuga final, inconclusa, y Aimard la deja en silencio, en el más grande y paradójicamente más elocuente silencio que he conocido de la música Occidental, ahí donde el lenguaje se rinde, donde ya no hay palabras, donde estás solo, como un balbuceo ante un abismo, tal y como la dejó el “Kantor”. Sorprendente.
Mañana continuaré con este disco y, quizás, esté escuchándolo durante toda la semana, todavía queda mucho por descubrir y fascinarse, pero por lo que queda del día mejor le dedicaré el tiempo a estudiar Fuzzy logic, porque me trae vuelto loco. Espero que alguien más se anime a hablar del disco en cuestión.
Casi se me olvida, para quien esté interesado en esta versión de la enigmática, como pocas, magnánima y "metafísica" obra de Bach, avísenme.
Naaman escribió:
!Fabulosas!

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Claro que me gusta, es impresionante, tuve la suerte de escucharla hace poco con la orquesta sinfonica del teatro Marinsky y dirigida por Valery Gergiev,fué genial.