b escribió:
Bueno, yo creo que está bien llevar las cosas a tu terreno mientras estas no alteren la naturaleza y la esencia.
Y no, referencial lo del Real puede que no, pero tampoco desvirtuado o desfigurado. Si se es "bruma"se es.... igual que si se es cuarteto de cuerda no se meten cajas de ritmos, aunque de esa forma nos parezca que la cosa adquiere mas marchilla....
Claro que lo dice un más bien
british, al que le gusta y busca la imposible objetividad....

¿Pero qué es ser British en esta ópera?
Estoy de acuerdo de que La vuelta de tuerca es una ópera muy British. Se habla a menudo de que Andrea Chènier es la ópera que peor aceptaría un cambio de época y de lugar, pero pienso absolutamente lo mismo de esta ópera de Britten. La ambientación en la campiña inglesa de la época victoriana es esencial.
En cuanto al canto, es cierto que hay muchos momentos donde el estilo pide un canto reposado, medias voces, la expresión sugerida, quizás especialmente en algunas frases de Quint, sobre todo en el prólogo.
¿Pero cuál es el carácter British de los personajes? Aquí hay que tener cuidado, tampoco son personajes con la típica flema inglesa que se encuentran a los fantasmas y sin despeinarse les invitan a una partida de Brigde una vez haya pasado la hora del té. No, la ópera trata un tema muy crudo, haya pasado lo que haya pasado se viven situaciones terroríficas y la institutriz tiene que ir aumentando la intensidad y el desgarro de su canto. Este fulgor está en la orquesta dirigida por el propio Britten. Lo plano y anodino no tiene cabida. La excesiva contención al final juega en contra y algo de esto ha pasado en las funciones del Real, especialmente si las comparamos con las vividas en la Zarzuela.