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Pude asistir el miércoles pasado y lo recomiendo como un espectáculo que puede empujar por el (¿buen?) camino de la ópera a un espectador despistado. Por supuesto se pueden poner reparos a todas las partes: cantantes, orquesta, público expectorante, e incluso a la magnífica pero a veces efectista escenografía de La Fura. Sin embargo, como espéctaculo total funciona muy bien, y mi acompañante, que jamás había escuchado una ópera completa, ni en vivo ni en su casa, tras dos horas y tres cuartos me dice que está encantado, que ahora comprende por qué me apasiona la ópera, que le ha gustado la escena pero sobre todo la música y que me espera para que el próximo año continuemos con la Tetralogía.
Además, el miércoles salí convencido de lo que puede ayudar una inteligente y espectacular puesta en escena a valorar la ópera como un espectáculo de nuestro tiempo.
_________________ Che non men che saper dubbiar m´aggrada
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