Blasillo escribió:
Vivo en un pueblo situado a 70 km de San Sebastián y 60 de Bilbao. No tengo, por tanto, muchas oportunidades de ver a una primera figura como Rolando Villazón. Adquirí las entradas con ilusión y creo que la publicidad del concierto no especificaba con suficiente claridad que se trataba de un concierto con temas populares mejicanos y latinoamericanos.
Rolando Villazón ha sorprendido al público saludando en un euskera más que aceptable. Ha ido presentando las canciones personalmente y, sin lugar a dudas, ha demostrado tener grandes dotes de showman. En la cuestión musical, en cambio, la impresión ha sido muy distinta. Su voz, en la mayoría de los momentos, no ha traspasado las primeras filas del patio de butacas y, a pesar de contar con un repertorio de poco riesgo e inmensamente popular, no ha logrado encandilar a un público que se ha mostrado bastante frío durante toda la sesión. Ha estado acompañado por un grupo instrumental sensacional llamado Solistas Bolivar que, en la mayoría de los pasajes, ha ahogado totalmente la voz del tenor. Los únicos bravos que se han oído en el concierto han sido dedicados al trompeta del grupo que ha interpretado una versión de "Granada" de Agustín Lara con un arreglo orquestal excepcional. Con este dato creo que se refleja bastante bien el relativo fiasco de concierto en lo que respecta al tenor.
Rolando Villazón ha cantado con la correción que se espera de en un tenor de categoría pero su voz ha resultado algo apagada y sin el vigor y la contundencia que le hizo famoso en todo el mundo en los buenos momentos de su carrera. Incluso cuando ha hablado utilizando el micro se le notaba la voz muy cansada y descolocada. Para mí, es evidente, que después de su operación por un quiste en las cuerdas vocales, la salud vocal de Villazón está muy mermada.
A pesar de que su gesticulación es excesiva y su movimiento corporal es muy nervioso, no se le puede negar sus dotes escénicas y ha realizado unos bises con gancho aunque, terminar una actuación en el Kursaal donostiarra con "La Cucaracha" me ha parecido excesivamente populachero.
En fin, una pena... tendré que esperar alguna otra ocasión para oir ópera de la buena.
Puers vaya... A Villazón ya no le sirve ni hacerse el simpático saludando en euskara.