Carestini escribió:
gakugeki escribió:
A él le parece que Britten mete la pata al incluir en su ópera canciones infantiles, listas escolares de palabras latinas, salmodias, etc... A mí no. En este caso, enmendar la plana a Britten es lo que me parece un poco osado.
Es una osadía absoluta.
¿Cómo puede pensar Álvaro del Amo –ni nadie– que Britten se equivoca al incluir canciones infantiles ó listas de palabras latinas en su ópera? No puede ser más coherente con la historia y los personajes.
Y además hay toda la mala leche del mundo en esa lista de palabras latinas (véase Idi en su sensacional "ópera del mes" -Diciembre de 2004-) que, sí, son ejemplos de cómo los sustantivos masculinos suelen terminar en "is", pero también son casi todas ejemplos de terminología escatológica, cuando no pornográfica, romana.
Ya puestos he hecho los deberes y me he ido a refrescar el tema en su hilo, y copio y pego:
El idiota escribió:
Escena 6: la lección
Esta escena es completamente nueva. No existe en el libro y es un punto clave de la obra, aparte de constituir casi un misterio filológico (ahora desvelado).
Veamos: los niños están tomando la lección de latín con I. Miles en concreto dice: “Existen muchos nombres en "is"; como los asignado a los masculinos: amnis, axis, caulis, collis, clunis, crinis, fascis, follis, fustis, ignis, orbis, ensis, panis, piscis, postis, mensis, torris, unguis, y canalis, vectis, vermis, y natalis, sanguis, pulvis, cucumis, lapis, casses, manes, glis”.
Parece algo normal, verdad? Pues no. Britten mismo fue quien pidió a Piper la inclusión de esta enumeración de palabras latinas (las extrajo de una gramática latina de Benjamin Hall Kennedy, “the Shorter Latin Primer”, extendida en la época vistoriana)., en principio inofensivas. Y digo en principio, porque, según los filólogos, la mayoría de esos vocablos latinos tienen doble sentido.
Así:
Clunis=ano, caulis=jerga latina para refereirse a pene, follis=escroto, cucumis, fascis, ensis=pene (identifican a objetos fálicos y, en jerga al propio falo). Todos ellos, además, como en un chiste, son, efectivamente, nombres masculinos.
Suena extrañísimo, claro, pero por lo visto parece que Britten era consciente plenamente de todo ello y se trataba de una oscurísima broma...un broma terrorífica, porque al ser desvelada, vemos qué clase de lección están dando los niños. Parece muy inocente, pero son obscenidades y procacidades las que Miles, ante la mirada inocente de I (y la mía, que me enteré no hace mucho de estos juegos de palabras me quedé alucinado).
O sea que no es tan inutil la listita para empezar a poner al espectador en situación de que los angelitos tiene detrás mucha tela...