viajero lirico escribió:
Hago cuatro consideraciones por si alguna le sirve a alguien:
1.- Son preferibles los cantantes mediocres, pero cumplidores, porque no van a crear problemas: acatarán sin rechistar las genialidades del director de escena de turno.
No soporto a los cantantes mediocres pero cumplidores. Prefiero que sea espléndido o que sea infame. Lo que no soporto bajo ningún concepto cuando voy a una función de ópera es
que me aburran y / o me dejen indiferente.viajero lirico escribió:
2.- No surgen cantantes de altura porque la ópera ya no existe. Entre todos la mataron y ella sola se murió.
Hay muy, muy, muy pocos. Pero algun@ queda.
viajero lirico escribió:
3.- ¿En ese indefinible espectáculo híbrido actual, que algunos llaman ópera, importa mucho la calidad de los cantantes? ¿Hacen falta de verdad buenos cantantes para ella? (Por supuesto que para El Trovador hacen falta no buenos, sino buenísimos, pero para lo poco que se va a representar de aquí en adelante, ¿vale la pena esforzarse?)
Por supuesto que importa la calidad de los cantantes, y por supuesto que hay que EXIGIR buenos cantantes para cualquier título. No creo que sea cierto que Trovador se vaya a representar poco de hoy en adelante: nunca ha desaparecido de los carteles desde su estreno, hace más o menos 150 años. No veo por qué iba a hacerlo ahora.
viajero lirico escribió:
4.- ¿Cuántos espectadores van ya a la ópera a oír cantantes? (Ya sé que la mayoría de los que escriben aquí sí, que nadie se sienta ofendido.)
El público que va a una ópera por las voces es muy superior al que va a la ópera por la puesta. De hecho, cada vez son más frecuentes (y, por lo general, exitosas) las versiones en concierto.